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Cultura

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autor Escrito por apologeta
Gobernador
martes 4 de noviembre de 2014 20:11

EL ASOMBROSO VIAJE DE SHACKLETON

Es éste uno de los más grandes relatos de aventuras de todos los tiempos. Sir Ernesto Shackleton y los veintisiete miembros de su expedición al Polo Sur tuvieron que abandonar el barco en medio de los hielos antárticos, y parecía que nada podía salvarles del desastre. Pero nunca era más grande Shackleton que cuando todo estaba en su contra. Si parece imposible lo que aquí se cuenta, recuérdese que en realidad sucedió.

Eran las cinco de la tarde del 27 de octubre de 1915 cuando se dio la orden de abandonar el barco y los veintisiete miembros de la expedición Shackleton al Antártico, de haber podido alegrarse, se habrían alegrado al recibir esa orden. Después de varios días de agotadora labor en las bombas, no tenían fuerzas para que les importara nada. Todos a bordo sabían que el buque estaba perdido.

El “Endurance”, una goleta de 44 metros de largo con motor auxiliar, era tal vez l embarcación de madera más fuerte construida hasta entonces; las planchas que formaban su caco, de roble y abeto de montaña, tenían en algunos sitios hasta 75 centímetros de espesor. La habían bautizado con el nombre de “Endurance”, que significa “resistencia” en inglés,  y por cierto que hizo honor a él.

Durante varios meses resistió con magnifica tenacidad al hielo que la apretaba por todas partes, mientras sus cuadernas crujían y gemían al ir aumentando la presión, hasta que por fin, cuando ya no pudieron soportarla, se quebraron con el fragor de una descarga de artillería. La cubierta se encorvó, la popa saltó más de seis metros hacia arriba, el timón y el codaste salieron despedidos de su lugar.

Frank Wild, el segundo, pasó la orden de Shackleton a la tripulación:

------ ¡Llegó el momento de dejarla!

En dos horas se descargó todo lo indispensable del equipo, incluyendo tres botes salvavidas y los 49 perros, y se hizo campamento en el más amplio y sólido de los témpanos que aprisionaban al “Endurance”.

Sir Ernesto Shackleton no podía compartir la sensación de alivio que experimentaron sus hombres, pues como jefe de la expedición sabía que su suerte era desesperada. Estaban solo en el Antártico, desamparados en el desierto helado del mar de Wedell, a mitad de camino entre el Polo Sur y el más próximo puesto avanzado de la civilización, que se encontraba dos mil kilómetros al Norte de allí.

La tierra conocida más cercana distaba 338 kilómetros y era la deshabilitada península Palmer. No tenían transmisor de radio y, además de que nadie fuera de ellos conocía su terrible situación, habría sido imposible, en todo caso, que les llegaran socorros.

Su problema era, pues, tremendamente simple y claro. Si habían de salir de allí, tendrían que salir solos.

ESTA GRAN AVENTURA CONTINUARÁ......CON: LOS HOMBRES Y SU JEFE.


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Hay 61 respuestas al foro

1
autor elcaliman el 5/nov, 2014 14:43 Gobernador

@apologeta » congratuleichons may frend!! que suavena de tema!!!!

que dieferencia a las personas bravías de antes.... ahora hay puros chamacos que cargan su celular unos marineros de agua dulce !! jah-jah-jah-jah-

que puntadas son esas!!??



Por favor

2
autor juglaron el 5/nov, 2014 16:03 Líder sindical

@apologeta »  Ya esta como Televisa, Todo por capitulos, puaf

juglaron



3
autor apologeta el 5/nov, 2014 16:27 Gobernador

@elcaliman »Como dices: "ahora hay puros chamacos que cargan su celular unos marineros de agua dulce".

Si estoy de acuerdo, que hasta hunden grandes barcos en las costas, como el que  pasó recientemente en Italia.

Saludos elcaliman.

 

  

¡¡Deja que los perros ladren...es señal de que vamos avanzando!!



4
autor apologeta el 5/nov, 2014 16:34 Gobernador

@juglaron » Dices:"Ya esta como Televisa, Todo por capitulos, puaf "

Así es compañero, estoy extractando el libro y transcribir aquí no es fácil, soy lento para escribir. No lo estoy  bajando del internet, si así fuera ya lo hubiera publicado completo. Esto le da más emoción y como todos andamos con el tiempo encima, pues hay que leer poco y seguir corriendo.

Saludos

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5
autor apologeta el 5/nov, 2014 18:14 Gobernador

@apologeta: Y continuando con esta gran aventura de Shackleton:

LOS HOMBRES Y SU JEFE.

Shackleton tenía ya resuelto marchar por las aguas heladas hasta la isla Pauler, un diminuto trozo de tierra situado 560 kilómetros al Nordeste. Tenía además la seguridad de que tarde o temprano llegarían al mar abierto y, por lo tanto, era indispensable que llevaran consigo los botes, arrastrándolos en trineos.

No podía ser más variado el conjunto de hombres que afrontaron esa tarea ímproba. Los había profesores universitarios, pescadores del Yorkshire y hasta un polizon que se había deslizado a bordo en Buenos Aires. Pero después de haber vivido juntos la larga noche polar en el “Endurance”, se habían convertido en un equipo unido y animoso.

Shackleton lograba también presentar un semblante resuelto y alegre, pues era un verdadero explorador: romántico, tenaz y un poco fanfarrón. Tenía cuarenta años, cuerpo, cuerpo recio y achaparrado, mandíbulas de acero y una fe inquebrantable en el lema irlandés de su familia “Resistiendo vencemos”. Era ésta la tercera exploración antártica de Shackleton. Había estado allí en 1901 con Scott y en 1907 había vuelto mandando su propia expedición, llegando hasta 182 kilómetros del Polo Sur, hazaña por la cual recibiera un título nobiliario de su patria y honores de muchos otros países.

EL EJEMPLO DE SHACKLETON

Después de pasar un día y medio  sobre hielo, Shackleton reunió toda la tripulación y expuso su plan. Explicó gravemente la importancia vital de transportar sólo lo estrictamente necesario, por lo cual se permitiría a cada hombre lleva la ropa que tenía puesta, más de dos pares de guantes, seis de calcetines, dos de botas, un saco de dormir, medio kilo de tabaco y no de efectos personales. Cuando terminó de hablar, sacó de bajo la chaqueta una cigarrera de oro y varias monedas del mismo metal y arrojó todo a la nieve. Luego abrió la Biblia que había regalado a la expedición la reina Alejandra y arrancó la hoja en que ésta había escrito su dedicatoria: “Que Dios les ayude a cumplir su deber y les guíe a través de todos los peligros por la tierra y el mar”. También arrancó la página en que estaba el salmo XXIII y dejando el libro en la nieve, se alejó de allí.

Shackleton había demostrado que iba a cumplir y hacer cumplir lo que  decía, y pronto se vio que su ejemplo era seguido por todos. La pila de objetos amontonaos en el centro de las tiendas crecía incesantemente y formaba una colección muy curiosa: relojes, sierras, formones, chaquetas de punto, calcetines, libros, grabados y toda suerte de recuerdos personales. Esa noche, en vísperas de a partida rumbo a la isla Paulet, Shackleton escribió en su diario:

“Quiera Dios que logre llevarlos a todos de vuelta a la civilización.

UN VIAJE TERRIBLE

El día siguiente iniciaron la marcha. Shackleton iba delante con una partida avanzada para buscar la ruta menos accidentada. Seguían las yuntas de perros que tiraban de los trineos con su pesada carga y detrás, al mando de Frank Worsley, que había sido el capitán del “Endurance”, iban los encargados de la parte final y más difícil de la operación, el transporte de los botes. Era una labor muy penosa. Quince hombres, con arneses hechos de cuerdas, tenían que tirar de  un siguiente y por fin del último. Los botes se hundían profundamente en la nieve blanda y para hacerlos mover, los hombres tenían que hacer fuerza hacia adelante inclinándose casi a ras del suelo. Cada varios centenares de metros debían abrir un pequeño paso de montaña entre crestas de hielo y en las colinas más altas era necesario hacer rudimentarias rampas de hielo y nieve para trepar por un lado y descender del otro.

Durante el primer día sólo consiguieron avanzar un kilómetro y medio Por la noche nevó copiosamente y el día siguiente adelantaron menos aún. Shackleton llegó a la conclusión de que el resultado no justificaba el esfuerzo y cuando estaban acampados sobre un témpano mucho más resistente que los demás, de tres metros de espesor y medio kilómetro de longitud, anunció que permanecerían allí hasta que la marcha del hielo flotante a la deriva les acercara más a tierra.

El 21 de noviembre se hundió el “Endurance”. Shackleton advirtió que se movía en una forma extraña y gritó:

-----¡Se va a pique!

Un momento después, todos los hombres habían salido de las tiendas y trepaban a los lugares altos para mirar mejor. Así contemplaron en silencio el barco, mientras la proa se alzaba en el aire mostrando íntegra e inmóvil la hélice y luego desaparecía bajo los hielos. Durante pocos segundos hubo un hueco de agua negra que señalaba el lugar donde se encontrara hasta entonces, y luego, la tumba de hielo volvió a cerrarse sobre el “Endurance”.

Desde entonces, todo dependía del rumbo que tomara el témpano a la deriva. Podía continuar en dirección más o menos Noroeste y llevarles así a la isla Paulet, o bien detenerse por cualquier motivo y tenerles casi en el mismo lugar. También había la probabilidad de que el hielo flotante fuera hacia el Este y les alejara más todavía de tierra, pero nadie quería pensar en ella.


Continuará este increible relato real.

 

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6
autor paty14 el 5/nov, 2014 20:33 Diputado local

@apologeta » 

Que buena y entretenida  historia compañero, la estoy leyendo.

Saludos. 

paty14



7
autor apologeta el 5/nov, 2014 22:55 Gobernador

@paty14 »Gracias Paty, estoy un poco lento ya hay que condensar del libro y luego escribir, soy lento en éste asunto. Pero publicaré lo que vaya haciendo en el día, trataré de no alargar esta historia.

Saludos

 

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8
  autor vampiro12 el 6/nov, 2014 18:32 Diputado local

@apologeta » 

Y que seguira???

lo leeremos en el proximo capìtulo.

Hay rasgos de virtud en el malvado..jejee



9
autor apologeta el 6/nov, 2014 19:10 Gobernador

@paty14 »

@Paty14: Continuando con esta gran aventura de Shackleton

EL CAMPAMENTO DEL MAR

Se quedaron cerca de dos meses en el Campamento del Mar, como lo llamaron. Apretados en sus pequeñas tiendas, con muy poco que poner entre los sacos de dormir y el hielo desnudo, pronto se acostumbraron al frío y la humedad. A la hora de la comida, la tomaban en jarros de aluminio donde todo se echaba a la vez, y para comer tenían una cuchara, un cuchillo… y los dedos. La existencia cómoda y ordenada a bordo del “Endurance” parecía un sueño distante y perdido.

Un día seguía al otro y en vano esperaban que los hielos se abrieran. No fue así, aunque se consolaban prensando que por lo menos el témpano se movía en dirección al Norte a razón de unos tres kilómetros diarios. Pero a mediados de diciembre hasta esa esperanza perdieron, pues la deriva empezó a llevar el hielo flotante decididamente hacia el Este. Además, como los hombres tenían muy poco que hacer, comenzaron a ponerse nerviosos e impacientes.

Shackleton estaba muy preocupado, pues de todos los enemigos con que tenía que luchar, la desmoralización era el más terrible, peor que el frío, el hielo y el mar. Había que encontrar algo para reanimar a sus hombres y eso debía ser una ocupación. Llamó a todos y les dijo que dos días más tarde se pondrían a marchar nuevamente por los hielos y que avanzarían la mayor parte del tiempo de noche, cuando la temperatura era más baja y la superficie del hielo más sólida. Añadió que, como se encontrarían en marcha el día de Navidad, la celebrarían antes de partir y podían comer cuanto quisieran.

De todas formas, había que abandonar  una buena cantidad de alimentos. La “comilona” de Navidad comenzó, pues, en seguida, se prolongó casi hasta la mañana siguiente, en que a las 5:30 se pusieron en marcha. Shackleton llamó a Frank Worsley, le entregó un tarro cerrado que contenía una hoja escrita y le ordenó que lo llevara al Campamento del Mar y lo dejara allí. En la nota decía que había sido abandonado el “Endurance” y que los miembros de la expedición se dirigían hacia el Oeste por los hielos, con la esperanza de alcanzar la tierra. Era un mensaje destinado a quienes pudieran llegar ahí después, para explicarles lo que había sucedido a la expedición en 1915. Deliberadamente, Shackleton no había querido dejar la nota hasta que todos hubiesen abandonado el campamento, a fin de evitar  que los hombres la hallasen y pensaran que su jefe abrigaba el temor de  que no salieran vivos de la aventura.

EL CAMPAMENTO PACIENCIA

En Navidad, Shackleton escribió en su diario: “Extraña Navidad. Pienso en mi hogar”.

Era en verdad curiosa su situación, pues se encontraban de nuevo en marcha y muchos de los témpanos estaban derritiéndose y se anegaban. La superficie helada y cubierta de nieve parecía bastante firme, pero cada pocos pasos se quebraba la corteza de hielo y alguien se hundía hasta la rodilla en un agua tan fría que inmediatamente entumecía los miembros. Más de 200 metros era imposible avanzar de una vez, por más esfuerzos que hacían los hombres al arrastrar los botes. Cinco días transcurrieron así, en que avanzaron 15 kilómetros, y Shackleton se convenció de que era inútil continuar, pues mucho de los hombres habían llegado a un estado de total agotamiento.

Las cosas estaban peor que nunca para ellos. Habían tenido que dejar una cantidad de alimentos en el Campamento del Mar y estaban obligados a acampar de nuevo, pero en témpanos llenos de agua en que no se podía tener la menor confianza.  Si los hielos se abrían, tal vez podían salvarse. De otro modo, no tenían otra cosa que hacer sino tratar  de mantenerse con vida.

Durante tres meses y medio, amenazados por el hambre, se vieron forzados a permanecer en ese trozo de hielo al que muy apropiadamente dieron el nombre de Campamento Paciencia. La interminable espera iba agotando la provisión de grasa de ballena para cocinar. Shackleton redujo la ración a una comida caliente por día, consistente en una taza de leche en  polvo al desayunar. Pero la suerte no les abandonó del todo. Sierre lograban matar focas suficientes para no quedarse sin alimento, y un día aparecieron de pronto millares de pingüinos sobre el hielo, haciendo cabriolas en el agua con gran alboroto. En tres días, los hombres pudieron matar 600 de ellos para la despensa del campamento.

EL LEÓN MARINO

La busca de alimentos tuvo a veces contornos peligrosos. Un día, el despensero, Orde-Lees, volvía en esquíes de una cacería de focas cuando, de pronto, surgió del agua frente a él una cabezota feroz. Se volvió y huyó a la mayor velocidad que le permitían los esquís, a la vez que gritaba a Frank Wild para pedirle que acudiera con su fusil. El enorme animal –un león marino de extraña especie-  saltó del agua y salió corriendo a brincos tras de él. Parecía un dinosaurio, pues tenía un cuello largo y delgado. En media docena de saltos había alcanzado casi a Orde-Lees cuando, quién sabe por qué motivo, se volvió y se zambulló nuevamente en el agua. En ese momento, Orde-Lees había llegado al borde opuesto del témpano, e iba a saltar al hielo más sólido cuando la cabeza del león marino brotó del agua directamente ante él. Era evidente que había seguido su sombra por debajo del témpano. Abriendo la boca, en que se podía ver un gran número de colmillos, el animal embistió ferozmente a Orde-Lees, cuyos gritos en demanda de socorro se convirtieron en alaridos desesperados, a tiempo que retrocedía para huir de su atacante. El león marino volvió a salir del agua y a lanzarse detrás de él, en el preciso momento en que llegaba Frank Wild con su fusil, y entonces se volvió para atacar a éste. Wild echó una rodilla a tierra y empezó a disparar sobre el salvaje atacante, que por fin se desplomó cuando estaba a unos 25 metros de él.

Se necesitaron dos tiros de perro para llevar al campamento la fiera, que era una especie de enorme foca, de cuatro metros de largo y media tonelada de peso.

CONTINUARÁ ESTA AVENTURA...

 

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autor blablablabla el 7/nov, 2014 14:47 Gobernador

@apologeta  » suerte de la tripulación tener a Shackleton un líder cortés y respetuoso, que sería el primero en sacrificarse por regresar con vida a todos sus hombres.

saludos.



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autor apologeta el 7/nov, 2014 15:33 Gobernador

@Paty14: Paty, continuamos con este increible relato verídico. 

UN NUEVO PELIGRO

A fines de enero sopló el huracán del Sur con tal violencia que estuvo a punto de barrer el campamento y sus ocupantes, pero lo soportaron con alegría, pues les llevaba en la dirección que querían ir. Cubrieron así 135 kilómetros en seis días y los hombres comenzaron a mirar hacia el norte con renovadas esperanzas.

 Fue el 9 de marzo cuando sintieron por primera vez el balanceo, el inconfundible movimiento de mar abierto. Se reunieron en pequeños grupo, señalando con entusiasmo la perezosa y suave ondulación que se veía comunicarse a lo largo de la superficie del hielo. Pero ¿cuánto faltaba para llegar al mar abierto? Luego de largas discusiones, llegaron a la conclusión de que no podía estar a más de 45 kilómetros, cuando mucho. Shackleton parecía ser el único en comprender que ese balanceo presentaba una amenaza mucho más grave que todas las afrontadas hasta entonces.

El único peligro para el cual sabía él que no habría salvación era que el oleaje aumentara mientras los hielos continuaban apretados, pues el movimiento del mar haría entonces romperse los témpanos hasta desmenuzarlos. En ese caso les sería imposible mantener un campamento y los botes se verían estrujados y deshechos apenas los hubieran echado al agua.

Para empeorar las cosas, las reservas de alimentos eran ya muy escasas pues habían pasado más de dos semanas sin matar una foca y la grasa que obtuvieron de los pingüinos estaba casi agotada. El 16 de marzo gastaron el último resto de harina que les quedaba.

¡TIERRA A LA VISTA! 

 Una mañana, Shackleton, que estaba despierto desde muy temprano, vio un objeto negro a distancia, y luego de observarlo unos minutos corrió de tienda en tienda gritando: ¡Tierra a la vista! ¡Tierra a la vista!  Algunos de los tripulantes saltaron en seguida de las tiendas para ver por sí mismos, pero otros se negaron a salir de sus sacos de dormir, pues estaban cansados de que los témpanos lejanos fueran tomados por tierra.

Pero esta vez no se trataba de un témpano lejano ni de un espejismo. Era uno de los pequeños islotes llamados del Peligro, situados cerca del extremo de la península Palmer y que reconocieron por sus  riscos de cima chata, que se elevaban casi perpendicularmente del agua. Se encontraba exactamente 76 kilómetros y medio en dirección Oeste.

“Si se abrieran los hielos –escribió un miembro de la expedición en su diario-, podríamos llegar a tierra en un día.”

Mas los hielos no daban el menor indicio de abrirse, de modo que no podían echar al agua los botes. La vista de la tierra, tan próxima, y sin embargo tan distante, era otro factor que se sumaba a los anteriores para recordarles su importancia.

Les quedaba ya muy poca tierra a la que tuvieran alguna esperanza de arribar. Habían sido llevados a la deriva hasta la punta misma de la península Palmer, y toda probabilidad de alcanzar tierra había desaparecido. Cuanto había entre ellos y el terrible mar abierto  -el océano más tempestuoso del mundo-  eran dos pequeñas islas. Esos solitarios puestos avanzados del continente antártico, llamados Clarence y Elefante, se encontraban a  unos 193 kilómetros al Norte. Más allá de eses islas no había nada.

Cada día, cada hora casi, se hacía más desesperada su situación. El 3 de abril, el témpano en que se hallaban y que en un principio tuviera cerca de 600 metros de longitud, sólo alcanzaba a la tercera parte de ellos y se veía amenazado constantemente por la marejada y por los choques con otros témpanos. Al tomar la posición vieron que la isla Elefante se hallaba entonces a 110 kilómetros al Norte. Aunque parecía ir acercándose lentamente a ella, les preocupaba siempre la corriente, que iba derivando gradualmente hacia el Norte y que podía llevarlos más allá de la isla y precipitarle al mar abierto.

 

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autor apologeta el 7/nov, 2014 16:00 Gobernador

@blablablabla » Dices: "suerte de la tripulación tener a Shackleton un líder cortés y respetuoso, que sería el primero en sacrificarse por regresar con vida a todos sus hombres".

Creo en los lideres que arriesgan su vida, para que salgan avantes sus hombres y en esos que levantan la moral para conseguir el objetivo, aunque su vida vaya en ello. Y eso se consigue con el respeto a cada un de sus hombres.

Saludos blablabla y gracias por tus comentarios.

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Islotes Peligro.

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autor blablablabla el 7/nov, 2014 18:30 Gobernador

@apologeta » Estos islotes están situados a 18 km al este-sudeste de la punta Moody de la isla Joinville. 

saludos.



14
autor Shoquim el 7/nov, 2014 21:08 Diputado federal

@apologeta » 

Está interesante el relato; ¿es verídico 100% o es una historieta basada en hechos reales?




15
autor paty14 el 7/nov, 2014 21:36 Diputado local

@apologeta » 

Intrépida historia, y que temple de estos hombres aventureros, algo supe de una convocatoria para realizar esta expedición a la Antartida, Que nos puedes contar al respecto?

 

Saludos Polo. 

paty14



16
autor apologeta el 7/nov, 2014 23:36 Gobernador

@Shoquim »Me preguntas:¿es verídico 100% o es una historieta basada en hechos reales?

Así es compadre,  es verídica 100% esta historia y se va a poner más interesante, en este navío viajaron fotógrafos y escritores. Este relato escrito por Alfred Lansig fue un Best Sellers en 1959. Tengo una publicación de "Selecciones del Reader's Digest" del año de 1962 y que fue de mi padre, es de donde me lo estoy fusilando. Por eso voy lento en la "tecleada". Asi que no te pierdas ni un capítulo, se va a poner buena esta historia, que apenas inicia.

Saludos

 

 

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17
autor apologeta el 7/nov, 2014 23:52 Gobernador

@paty14 »Paty, respecto a lo que comentas: Intrépida historia, y que temple de estos hombres aventureros, algo supe de una convocatoria para realizar esta expedición a la Antartida, Que nos puedes contar al respecto?

Tengo algo de esa convocatoria, no se si haya otra, pero va esta:

"Se buscan hombres, para viaje arriesgado, poco sueldo, mucho frío, largos meses de oscuridad, peligro constante. Regreso a salvo dudoso, honor y reconocimiento en caso de éxito".

ERNEST SHACKLENTON

A esta convocatoria asistieron más de 5 mil hombres formados para ser reclutados.

Gracias Paty por tu participación. Saludos

 

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18
autor apologeta el 8/nov, 2014 00:16 Gobernador

@blablablabla »blablabla, ya localicé la isla Elefante, creo que es la más retirada del macizo continental.

Y volviendo con este líder, no se si has oido o leido de "Las 10 estrategias de Shackleton en su gran expedición antártica "

Describía las que a su juicio fueron sus diez estrategias clave en esos momentos extremos de la que solo mencionaré la primera para no aburrir:

Estrategia 1

Nunca pierda de vista la última meta y concentre su energía en objetivos a corto plazo. Liderar al límite significa buscar cualquier oportunidad para realizar acciones decisivas, y rechazar el desánimo que se produce cuando algunos esfuerzos resultan infructuosos.

Es cuando él dice: "Estoy seguro de que intentar una marcha es lo correcto… Será mucho mejor para todo el grupo sentir que, aunque progresamos lentamente, vamos hacia tierra, que quedarse sentado esperando una deriva hacia el noroeste que nos saque de esta extensión de hielo.”

Por: Ernest Shackleton

El mérito de este líder de no perder  a ninguno de sus tripulantes. Es ese el éxito de un buen líder.

 

 

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19
autor blablablabla el 8/nov, 2014 08:32 Gobernador

@apologeta » Shackleton no solo deseó salvar su tripulacion , como bien cuentas lo planeó, y fue paso a paso y con tenacidad. Y bueno ya sabes el lema Irlandés de su familia "Resistiendo Venceremos" .

saludos.



20
autor apologeta el 8/nov, 2014 13:12 Gobernador

@blablablabla »blablablabla dices: "Y bueno ya sabes el lema Irlandés de su familia "Resistiendo Venceremos".

Eso...es cierto. Bueno, continuo con este relato asombroso.

LOS HIELOS SE ROMPEN

A eso de las 18:45, en la tarde del 8 de abril, el carpintero, enrique McNeish, estaba escribiendo en su diario: “Desde ayer hay un gran oleaje, pero ya no nos perjudica, porque nuestro témpano ha ido rompiéndose y es muy pequeño, por lo cual se alza y baja con la marejada...”

No llegó a concluir la frase. Se oyó un fuerte ruido y el hielo se partió. Worsley, que estaba de guardia, llamó pidiendo auxilio. Todos salieron de sus tiendas. Dos de los botes y una parte de las reservas estaban en la otra mitad del témpano, y hubo que llevarlos rápidamente a través de la grieta, que se ensanchaba minuto a minuto. El témpano no era ya más que en triángulo de hielo cuyos lados medían más o menos cien metros cada uno. Al promediar la mañana siguiente, vías y charcos de agua se esparcían por su superficie e iban agrandándose.

A las 10:30 se oyó la voz tonante de Shackleton que ordenaba:

-¡Levanten las tiendas y alisten los botes!

Los hombres se pusieron inmediatamente a la tarea, cuando en eso, ¡cras!, el témpano volvió  a partirse en dos, esta vez precisamente a través del lugar en que la tienda de Shackleton se levantaba hasta unos minutos antes. Las dos mitades del témpano se separaron rápidamente, arrebatando a los expedicionarios un bote y gran cantidad de provisiones, pero casi todos saltaron de inmediato sobre la brecha, empujaron el bote a la parte restante y lograron salvar los víveres.

Entonces aguardaron ansiosamente, con un gran deseo e echar los botes al agua, pero sabiendo a la vez que cuando lo hicieran ya estaría definitivamente echada su suerte. Aunque muy pequeño, el témpano que les sostenía era el único a la vista de ciertas proporciones, y si lo abandonaban y los hielos cerraban antes de que hubieran alcanzado algún otro sitio apropiado para acampar, no había más salvación para ellos. Los hombres miraron a Shackleton. Por el momento, los hielos estaban abiertos pero ¿cuánto tiempo lo estarían? Pero otra parte,  ¿cuánto tiempo podrían permanecer donde estaban? El enorme témpano que había sido en un comienzo el Campamento Paciencia, no era ya más que un rectángulo de hielo no mayor de 50 metros por cada lado.

A las 12:40, Shackleton dio por fin la orden, en voz baja:

-Echen los botes al agua.

HORAS DE CALMA EN LOS BOTES

El abandono del témpano dio lugar a una escena de actividad y animación. Botaron las tres pequeñas embarcaciones al agua, las cargaron, se apresuraron a subir ellas, y con todos los remos que había se alejaron tan rápidamente como podían hacia el mar abierto. Pero mientras que se alejaban del Campamento Paciencia, los hielos comenzaron a cerrarse de nuevo.

Los primeros minutos eran de importancia vital y fueron terribles para ellos. Los remeros hacían cuanto les era posible para moverse a compás, pero estaban entorpecidos por la inactividad, la falta de práctica  y su propia ansiedad. Los trozos de hielo que les rodeaban ponían obstáculos al avance y los botes chocaban entre sí. Lo más sorprendente fue que a pesar de todo eso lograron alejarse de allí. A los 15 minutos había desaparecido el Campamento Paciencia entre el montón de hielo que tenían a popa. Igual que el “Endurance” y el Campamento del Mar, el Campamento Paciencia pertenecía ya al pasado. Estaban en los botes,  eso era cuanto importaba en esos momentos..., remar…,alejarse…, escapar.

Durante la tarde avanzaron en forma bastante satisfactorio. Había lugares en que los hielos alcanzaban mucho espesor, pero no el suficiente para cerrarles el paso. A eso de las 17:30 comenzó a oscurecer y Shackleton decidió pernoctar en el primer témpano liso y más o menos firme que encontraran, y por suerte hallaron uno en esas condiciones. Izaron a él los botes y el cocinero preparó una especie de guisado mientras los demás armaban las tiendas. Había sido una jornada fatigosa, pero alentadora. Según los cálculos de Worsley, había algo más de 11 kilómetros en dirección al noroeste, y se encontraban así otro tanto más cerca de su destino, ya fuera de la isla Elefante o la Clarence, cualquiera de ellas que lograsen alcanzar primero.

En seguida de comer se metieron todos en sus sacos para dormir, con excepción del hombre de guardia, pero cuando faltaban una hora para la media noche Shackleton sintió una inquietud extraña; se vistió y salió de la tienda, advirtiendo entonces marejada había aumentado. Un momento más tarde el témpano se quebró bajo sus pies con gran estruendo y también bajo la tienda en que dormían ocho de los expedicionarios.

UN HOMBRE DESAPARECE

Casi instantáneamente se separaron los dos trozos del témpano la tienda se desplomó y cayó en el agua en medio de un chapoteo. Siete de los hombres treparon apresuradamente, saliendo de bajo la lona caída, pero uno de ellos gritó:

-¡Falta alguien!

Shackleton corrió hacia la tienda y se puso a desgarrarla con un cuchillo. En la oscuridad podía oír un ruido jadeante y ahogado que venía de abajo, y cuando por fin consiguió hacer a un lado la lona, vio un bulto que se agitaba en el agua. Era un hombre metido en su saco de dormir. Inclinándose, Shackleton asió el saco, y con un fortísimo tirón consiguió alzarlo del agua. Un segundo después, las dos mitades del témpano roto volvieron a unirse con un horrísono golpe. El hombre aprisionado en el saco de dormir resultó ser Ernesto Holness, uno de los fogoneros del barco. Estaba totalmente empapado, pero no había suficientes ropas secas para darle a fin de evitar que muriera congelado. Shackleton le ordenó que se mantuviera en movimiento hasta que se secaran las ropas que llevaba puestas, y entonces sus compañeros se turnaron durante el resto de la noche para acompañarle a marchar de un lado a otro sin descanso. Podían oír los crujidos que hacían sus ropas heladas y el tintineo del hielo que caía de ellas.

A las ocho de la mañana siguiente volvieron a subir a los botes y tres horas más tarde llegaron a una masa densa y alargada de hielos, a través de la cual pudieron, después de muchos esfuerzos, encontrar un paso. Al llegar al otro lado de esa barrera vieron de repente que se encontraban, por fin, en mar abierto.

ESTA HISTORIA CONTINUARÁ.....

 

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autor Roccocamote el 8/nov, 2014 19:35 Regidor

@apologeta 

Esa historia es parecida a 20,000 Yeguas de viaje en carreta

juar-juar-juar

es guaza es 20,000 leguas de viaje submarino

juar-juar-juar

oiga socio tambien tengo selecciones pero eran de mi abuelita

Camote Poblano Para Todos



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autor apologeta el 8/nov, 2014 20:21 Gobernador

@Roccocamote » Rocco:  20,000 leguas de viaje submarino.

Julio Verne es de mis preferidos, solo que él escribió ciencia ficción muy respetable y adelantado para su época. Y este relato asombroso es de la vida real, que si bien es cierto parece una odisea de Homero. Saludos amigo Rocco.

 

 

¡¡Deja que los perros ladren...es señal de que vamos avanzando!!



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autor apologeta el 8/nov, 2014 20:48 Gobernador

@paty14 blablablabla">»@blablablabla, continuaré con el relato, saludos a ambos.

EN LUCHA CON EL MAR

Este era el momento en que tanto había soñado desde los días que vivieran en el Campamento del Mar. Pero, como sucede a menudo, el sueño se cumplió en una forma que no era la deseada. En cuanto los botes se separaron del témpano que les protegía de la marejada, ésta les azotó con toda su fuerza, aumentada por la del viento. El agua helada salpicaba a los tripulantes y comenzaba a entrar en los botes de un modo peligroso.

Shackleton hizo, no obstante, que los botes siguieran avanzando en medio del mar agitado hasta cerca de las 14 horas, en que dispuso un descanso al socaire de una barrera de hielo. Los hombres, exhaustos, treparon como pudieron al témpano y arrastraron a él los botes. Hacía un día y medio que no dormían, y al echarse a descansar esa noche, un mismo pensamiento absorbía todas las metes: el anhelo de que el témpano se mantuviera sin quebrarse hasta la mañana siguiente. Como por milagro, se mantuvo. Pero se levantó un viento del Nordeste que los rodeó de grandes cantidades de hielos flotantes, y al amanecer vieron por todos los costados, hasta donde alcanzaba la vista, montones de hilo sacudidos a trechos de 800 metros por olas de diez metros de altura. El témpano en que se hallaban era así sacudido por todos lados y el oleaje iba destruyéndolo poco a poco.

LA ISLA ELEFANTE

Empapados a menudo por las salpicaduras de agua helada, los hombres se sentaban bien apretados uno contra otro en las pequeñas embarcaciones. Los días eran por lo menos soportables, pues algo avanzaban, pero las  noches, que debían pasar permaneciendo al pairo para que los botes no se separasen, parecían interminables. El equipo y las provisiones no les dejaban sitio ni para estirar las piernas, y al tener que estar inmóviles toda la noche bajo esa temperatura polar sufrían terriblemente. Ni uno se escapó de las peligrosas quemaduras causadas por la helada, y a tres de ellos se les congelaron los pies.

El quinto día avistaron los picos de la isla Elefante por el lado de estribor. ¡Era la Tierra Prometida, y estaba a menos de 50 kilómetros de distancia! En la alegría de ese momento, Shackleton llamó a Worsley para felicitarle por el acierto con que les había guiado, y el oficial de ruta, aunque íntimamente halagado, no supo qué decir y miró embarazado a otra parte. Podían hacer tierra al anochecer, siempre que no perdieran un momento. Remaron una hora tras otra, y la silueta de la isla elefante se iba agrandando poco a poco. Habían perdido muchas fuerzas, pero se inclinaban sobre los remos con la desesperación de saber que su vida dependía de ello.

A comienzos de la tarde los picos nevados de la isla Elefante se alzaron bruscamente del agua, a unos 16 kilómetros de los botes, pero una hora después la isla estaba en la misma posición. Parecía siempre a igual distancia; no más lejos, pero tampoco más cerca. Por más que remaban, era evidente que no avanzaban, impedidos por alguna corriente contraria de a costa. Además, el viento cambió al cuadrante Norte y fue en aumento hasta cobrar proporciones de huracán. Lucharon contra el vendaval toda esa noche y la mañana siguiente. Luego no podían comprender cómo llegaron a hacerlo, pero a pesar de estar agotados resistieron, hasta que finalmente la tormenta amainó.

Con los últimos restos de sus energías impulsaron los botes hasta la desolada costa de la isla Elefante. Por primera vez después de 497 días pisaron tierra, tierra sólida y firme, tierra que no se quebraría ni hundiría, tierra bendita.

CINCO EN BUSCA DE AYUDA.

La isla Elefante resultó ser un lugar muy inhospitalario. Tenía focas y pingüinos en abundancia para poder alimentarse, pero ésa era casi toda la vida que había allí. A todo lo largo de su costa, peñascos hostiles se levantaban como enormes murallas para contener el embate de las olas. Los riscos que había en la paya donde desembarcaron tenían la marca de mares muy altas, lo cual demostraba que el mar cubría frecuentemente la playa entera y que, por lo tanto, sólo se podía permanecer allí con la bajamar. Luego de dar alrededor de la isla un vuelta que llevó nueve horas, los ocupantes de un bote enviado en exploración regresaron para informar que había una sola playa segura, bastante protegida, de unos 140 metros de largo por 30 de ancho, a 11 kilómetros en dirección Oeste.

Shackleton no perdió tiempo en trasladar allí todo el grupo, pero comprendió que si querían tener alguna esperanza de ser socorridos, era necesario que alguien saliera en busca de auxilio. Después de pasar tres días en la isla, Shackleton anunció que se haría a la mar con cinco acompañantes en dirección a Georgia del Sur, situada a 1,300 kilómetros de allí, para obtener ayuda en una de las estaciones balleneras existentes en esa isla. Saldría en cuanto la embarcación –una ballenera de seis metros y medio de largo llamada “Caird”- pudiera ser alistada y acondicionada en lo posible para la travesía. Los tripulantes serían Worsley, el carpintero McNeish y tres robustos marineros,  Vincent, Crean y McCarthy.

Worsley, desde luego, tenía que ser de la partida, pues se proponían llegar a una isla que sólo tiene 40  kilómetros en su parte más ancha. Guiar un bote abierto por un trayecto de 1,300 kilómetros hasta un lugar que era apenas un cabeza de alfiler en el mapa, constituía una tarea que pondría a prueba las aptitudes del oficial de ruta más diestro.

McNeish comenzó a trabajar en seguida para hacer el “Caid” una cubierta de lona. Se juntaron centenares de kilos de piedras para lastre y Ore-Lees derritió  hielo para llenar dos cascos con agua potable. También se reunieron provisiones para un mes y se cargaron todas las ropas de abrigo de que podían prescindir los que permanecerían en la isla. A los nueve días de haber llegado a ésta, los preparativos habían terminado. El 24 de abril se preparó un desayuno de despedida, dándose a cada uno una  ración extra de dos biscochos y 120 gramos de mermelada. Los hombre cambiaban bromas y todos trataron de mostrarse alegres; pero a las 12:30, cuando el “Caid”, se hizo a la mar, los dos grupos sabían bien que tal vez no volverían a verse más.

CONTINUARÁ.....

 

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hoy aprendí una nueva palabra

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autor blablablabla el 9/nov, 2014 10:34 Gobernador

@apologeta  » en que dispuso un descanso al *socaire* de una barrera de hielo.

En su general significado socaire viene a ser, en casi todos los casos en que se emplea esta voz, como abrigoresguardodefensa, etc.

Así el abrigo de un cabo o punta de tierra y el de cualquiera otra cosa que defiende del viento o intemperie.

saludos.



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autor apologeta el 9/nov, 2014 16:16 Gobernador

@paty14 » @blablablabla: Saludos a los dos y continúo con este asombroso viaje:

LA VIDA EN EL “CAIRD”

Al dejar la isla Elefante y esfumarse las siluetas de sus compañeros, que agitaban los brazos para saludarles, Shackleton estaba muy poco tranquilo. Era explorador terrestre y se sentía fuera de su ambiente en el mar. Pero los veintidós  hombres que se habían quedado en la isla estaban tan solos y abandonados como si se encontraran en otro planeta. Sólo conocían su difícil situación, los seis hombres que iban en esta pequeña embarcación, y el mar era la única ruta de salvación.

A los dos días, ese mar les había mostrado las penurias que deberían sufrir a bordo del “Caird”. Ante todo, el agua se metía por todas partes y era imposible sacarla. En parte, era la que les arrojaba a popa el viento, y cada vez que el bote se metía en una ola, entraba más agua, como un diluvio, sobre cubierta y en la timonera.

Los momentos peores, o poco menos, eran los que debían dedicar al descanso. Los sacos de dormir estaban en la proa, que era el sitio más seco del bote, y para llegar a ellos los hombres tenían que arrastrarse penosamente sobre el lastre de piedras, primero con manos y pies, y luego boca abajo. A veces, cuando trataban de dormir, el movimiento de la embarcación les arrojaba al aire para dejarles caer en seguida sobre las piedras. Durante dos días corrieron a favor de un viento casi huracanado y cubrieron así 206 kilómetros. Se encontraban en el paso de Drake, donde parece que la Naturaleza quisiera  poner a prueba sus más poderosas fuerzas. Sin tierra que retarde su carrera, una corriente que recorre el mundo circula allí, en el sentido de las agujas de un reloj desde el comienzo de los tiempos, y las olas que así se forman son famosas entre los marinos, pues a veces tienen cerca de 30 metros de altura y una velocidad de 30 nudos.

LAS OLAS DEL CABO DE HORNOS

Vistas desde el diminuto “Caird”, esas islas del cabo de Hornos parecían espantosas. Cada minuto y medio, más o menos, la vela del bote caía floja al quedar tapado el viento por las enormes olas que lo azotaban a popa y que, alcanzando hasta 15 metros de altura, amenazaban sepultarlo bajo toneladas de agua; el barquillo era alzado más y más por la ola, hasta que se encontraba corriendo sobre la espumosa cresta; y esto se repetía una y otra vez, hasta mil por día.

A los nueve días de haber partido de la isla Elefante tuvieron un breve respiro. El viento disminuyó hasta convertirse en una brisa y pudieron ver, a través de algunos desgarrones en las nubes, el hermoso color azul del firmamento. Worsley tomó la posición a mediodía y anunció que habían avanzado 649 kilómetros. Estaban a mitad de camino hacia Georgia del Sur y, por lo tanto, la batalla estaba medio ganada. Se dedicaron a hacer secar sus avíos y pronto el aparejo estaba cubierto con sus ropas desgarradas y sus chorreantes sacos d dormir. Los hombres no estaban de guardia, no teniendo ya que apretarse miserablemente bajo cubierta, se sintieron aliviados y aun alegres. Sin embargo, luego de un par de días en que disfrutaron del clima tibio y el viento suave, se desató nuevamente la furia del mar sobre ellos.

EN BUSCA DE UNA ISLA

Era casi imposible encontrar la ruta. A menudo las sacudidas del bote tenían tal violencia que Worsley no podía sostenerse cuando trataba de tomar la mira, y entonces debía arrodillarse en proa mientras los marineros Vincent y McCarthy le tenían por la cintura. El agua había empapado los libros de navegación y hubo que despegar cuidadosamente hoja por hoja. Si Worsley cometía un error, pasarían lejos de la isla, y más allá de Georgia del Sur no había otra en todo el Atlántico Sur en una extensión de 5,000 kilómetros. Creían que debían estar acercándose, pues según la última toma de posición, el extremo occidental de Georgia del Sur se encontraba sólo a 147 kilómetro y pronto tenían que encontrar indicios de la proximidad de tierra, como algas o trozos de madera flotantes, pero no vieron ninguno esa noche ni el día siguiente.

Al anochecer del 7 de mayo la ansiedad empezó a hacer presa en ellos. Si bien Worsley hacía notar que sus cálculos eran sólo aproximativos, debían separarles muy pocas millas de la costa. Con los ojos irritados por la sal de las olas, los hombres escudriñaban la oscuridad para ver si divisaban una sombra, una línea que denotara la presencia de algún peñasco, a la par que forzaban el oído para  tratar de percibir el golpe de la marejada en la costra, pero únicamente veían un velo de niebla y oían el gemido del viento en las jarcias.

Llegó la aurora  y nada indicaba la proximidad de la tierra. A las ocho debía tomar la guardia Shackleton con su cuarto, pero nadie pensaba en los turnos; todos se agruparon en la timonera, queriendo saber, llenos de esperanzas de temores. A las once y media, Vincent divisó un montoncito de algas y a las doce y media, cuando empezó a disiparse la niebla, McCarthy gritó:

-¡Tierra!

Así era. Delante de ellos se levantaba un risco negro y amenazador, con restos de nieve pegados a sus muros, a unos 16 kilómetros, apenas visible entre las nubes. Shackleton fue el único que habló.

-Hemos ganado- dijo con voz insegura.


ESTE RELATO CONTINUARÁ....

 

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autor paty14 el 9/nov, 2014 16:40 Diputado local

@apologeta » Muy entretenida historia.a la que siguieron otras.posteriormente.Te seguimos leyendo.Saludos.

paty14



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autor apologeta el 9/nov, 2014 19:47 Gobernador

@paty14 »Gracias compañera, les invito a participar a ti y a @blablabla a que aporten algo a este, como fotos y otros datos que se me vayan pasando, para enriquecer más esta historia. La que creo se puede aplicar para todos aquellos que quieran alcanzar sus sueños, venciendo todos los obstaculos que la  vida nos presenta.

Saludos Paty

Foto: El abandono del "Endurance" 27 de Octubre de 1915.

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autor blablablabla el 9/nov, 2014 22:34 Gobernador

@apologeta @paty14 » el anuncio que puso en el periódico Schackleton para reclutar a su equipo

 Se buscan hombres para un viaje peligroso, sueldo bajo,
         mucho frío, largos meses de completa oscuridad,
         constante peligro, no se asegura el retorno con vida,
         honor y reconocimiento en caso de éxito.
saludos.



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autor blablablabla el 9/nov, 2014 22:38 Gobernador

@apologeta » Alexander Stevens, científico jefe del segundo grupo de la expedición de Schackleton de 1914, a bordo del Aurora en la Antártida. El Aurora debía establecer depósitos de provisiones para apoyar al grupo de Schackleton que viajaba en el Endurance. 

saludos.



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autor apologeta el 10/nov, 2014 00:15 Gobernador

@blablablabla » Gracias compañero por la aportación, aunque ya adelantaste el rescate, no importa, aquí se trata de abundar el tema, de lo que te agradezco. Y bien, continuando con el relato va lo siguiente: 

UNA IDEA DISPARATADA 

Shackleton se puso a trabajar furiosamente en cortar con su pico la roca, para hacer unos rudimentarios escalones, pero después de media hora se detuvo al comprobar la inutilidad de sus esfuerzos. Llamó a los otros y les dijo que era necesario encontrar la forma de descender por lo menos un poco, y cuanto antes. 

Sugirió entonces que se dejaron rebasar.  Worsley y Crean se quedaron estupefactos, sobre todo al oír semejante idea disparatada en boca de Shackleton, cuya principal preocupación era no correr más riesgos de los indispensables. Pero el jefe de la expedición no bromeaba, y ni siquiera sonreía. 

-¿Y si nos golpeamos con  una roca? – preguntó Crean-. ¿O nos encontramos con otro precipicio? 

Pero Shackleton estaba resuelto.-¿Acaso podemos quedarnos donde estamos? –repuso. 

Tenía razón: era imposible. Por lo tanto, hubo que decidir lo que proponía Shackleton, quien agregó que se deslizarían como un solo hombre, tomándose de las manos. 

Se sentaron y desataron la cuerda que les tenía unidos y cada uno enrolló su parte para formar una especie de esterilla. Worsley apretó las piernas a la cintura de Shackleton y le echó los brazos al cuello, y Crean hizo lo mismo con él. En seguida, sin darle tiempo para pensarlo más, Shackleton se dejó deslizar por la pendiente. 

ABAJO…., MÁS ABAJO… 

Les pareció que sus corazones cesaban de latir. Durante una fracción de segundo estuvieron como colgados y de inmediato el viento comenzó a silbar en sus oídos y la polvareda blanca de la nieve a pesar junto a sus ojos: ¡iban hacia abajo… más abajo… cada instante con mayor rapidez! 

Así pasó un minuto. Luego cuarenta segundos más. Se encontraron de pronto en terreno menos inclinado, la velocidad de su caída disminuyó y dieron repentinamente contra un banco de nieve. ¡Habían logrado hacer el descenso! 

Los tres hombres se pusieron de pie. Estaban jadeantes y el corazón les latía furiosamente, pero se pusieron a reír a carcajadas sin darse cuenta de lo que hacían ni poder detenerse. Lo que dos minutos antes era una idea aterradora, había pasado ya a ser una emocionante aventura para recordar. 

Alzaron la vista hacia el cielo. Que la oscuridad comenzaba a invadir, y vieron la niebla rodeando poco a poco las crestas que se elevan sobre sus cabezas. Entonces experimentaron ese orgullo superior que  siente quien ha aceptado el desafío de las circunstancias adversas y al parecer invencibles, y, sin embargo, ha triunfado. 

Con todo, el viaje estaba uy lejos de haber terminado. Sólo habían avanzado quince kilómetros de los 47 que debían recorrer y tenían frente a sí una altura e 1,200 metros y otra cadena de montañas que cruzar. Lo hicieron a costa de penosos esfuerzos y llegaron a un risco cubierto de nieve casi tan inclinado como un campanario. Por último, tuvieron que bajar con sus cuerdas por la superficie de una catarata helada. En cada obstáculo que se les presentaba ignoraban si podrían salvarlo, pero lo intentaban y seguían adelante, alentados por la esperaza de encontrar amigos. Pues el “Endurance” había pasado un mes en Georgia del Sur en el viaje de ida al Antártico y todos los miembros de la expedición trabaron entonces relación con los hombres que trabajaban en las estaciones balleneras. 

A las siete de la mañana, después de veintisiete horas de accidentada marcha, percibieron un ruido que les llenó de alegría, el primer sonido del mundo civilizado que percibían sus oídos desde hacía diecisiete meses.  Shackleton acababa de trepar un cerrito para otear el horizonte cuando se sorprendió al oír lo que le pareció el toque de un silbato de vapor. Llamó a los otros y se pusieron a escuchar ansiosamente. 

A través del aire fresco y diáfano llegó a sus oídos el segundo llamado de la bocina de la Estación Ballenera de Stromness. Se miraron, sonrieron  y, sin decir una palabra, se estrecharon con fuerza las manos.

 

 

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autor blablablabla el 10/nov, 2014 00:32 Gobernador

@apologeta » Chin perdón. Peroooo jeje ya no esta, creo nadie lo vio Jaja.

saludos.



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autor blablablabla el 10/nov, 2014 00:45 Gobernador

@apologeta » nadie esta conectado por acá ya va a ser la una de la madrugada.

saludos.



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autor Shoquim el 10/nov, 2014 07:57 Diputado federal

@apologeta » 

Qué bien, es del tipo de shingaderas que me gusta leer y precisamente en selecciones he leído un bonche de aventuras similares (tengo suscripción de hace como 20 años y mi esposa compra los libros condensados de un tiempo pa'cá). A ver si encuentro una revista donde se publicó un relato que me impactó y también me lo traigo a punta de teclazos. Good job, my friend; le seguimos la pista a Shackleton.




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autor paty14 el 10/nov, 2014 08:54 Diputado local

@apologeta » @blablablabla @shoquim    Que siga el relato..

Algunas tomas del fotógrafo de la expedición Frank Hurley.

paty14



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autor apologeta el 10/nov, 2014 15:11 Gobernador

@paty14 @blablablabla @shoquim »Paty: Son increibles esas fotos, efectivamente el fotógrafo es el australiano James Frank Hurley (1885-1962). Voy a publicar la lista de los 27 tripulantes de Shackleton en este asombroso viaje. Saludos 

 

Integrante                            Nac. y muerte          Cargo                    Nacionalidad 

Sir Ernest Shackleton         1874-1922      Primer comandante            Irlanda 

Frank Wild                            1873-1939    Segundo comandante       Inglaterra 

Frank Worsley                     1872-1943    Captain del Endurance        Nueva Zelanda 

Hubert Hudson                    1886-1942      Navegador                         Inglaterra 

Lionel Greenstreet               1889-1979     Primer oficial                      Inglaterra 

Tom Crean                             1877-1938    Segundo oficial                 Irlanda 

Alfred Cheetham                   1867-1918    Tercer oficial                      Inglaterra 

Lewis Rickinson                    1883-1945    Ingeniero jefe                     Inglaterra 

Alexander Kerr                      1892-1964    Segundo ingeniero              Inglaterra 

Dr. James McIlroy                 1879-1968     Cirujano                             Irlanda 

Dr. Alexander Macklin          1889-1967     Cirujano                              Inglaterra 

Robert Clark                          1882-1950     Biólogo                              Escocia 

Leonard Hussey                    1891-1964     Meteorólogo                       Inglaterra 

James Wordie                        1889-1962     Geólogo                             Escocia 

Reginald James                     1891-1964     Físico                                 Inglaterra 

George Marston                     1882-1940     Artista                                Inglaterra 

Thomas Orde-Lees                1877-1958   Experto en motores               Inglaterra 

Harry McNish                         1874-1930   Carpintero                            Escocia 

Charles Green                       1888-1974   Cocinero                               Inglaterra 

William Stevenson                1889-1953   Bombero                                Inglaterra 

Albert Holness                       1892-1924   Bombero                               Inglaterra 

John Vincent                          1879-1941   Marinero                               Inglaterra 

Timothy McCarthy                 1888-1917   Marinero                                Irlanda 

Walter How                            1885-1972    Marinero                               Inglaterra 

William Bakewell                   1888-1969    Marinero                               Estado Unidos 

Thomas McLeod                   1869-1960    Marinero                                Escocia 

Perce Blackborow                1894-1949   Mayordomo, polizón                  Gales 

James Frank Hurley             1885-1962    Fotógrafo                                Australia

 

 

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autor apologeta el 10/nov, 2014 19:21 Gobernador

@paty14» Ya que se ha mencionado el fotografo australiano Frank Hurley, mencionaré una pequeña biografía de él.

James Frank Hurley.

James Francis "Frank" Hurley (Glebe, Sydney, Australia, 15 de octubre de 1885 – Sydney, 16 de enero de 1962) fue un fotógrafo, camarógrafo y aventurero. Participó en numerosas expediciones a la Antártida y sirvió como oficial fotógrafo del ejército australiano durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial.

Su estilo artístico produjo muchas imágenes memorables pero también solía simular escenas que posteriormente retrataba e incluso en alguna ocasión manipuló alguna de sus fotografías, hechos por los que fue criticado y que han hecho que el valor documental de sus trabajos se haya visto reducido.

Carrera fotográfica.

Hurley viajó en varias ocasiones a la Antártida, acompañando a distintas expediciones, incluida la expedición de Douglas Mawson en 1911. Junto a Ernest Shackleton participó en la Expedición Imperial Trans-Antártica, que comenzó en 1914 y se quedó aislada en los hielos árticos hasta agosto de 1916.

En 1917, Hurley se unió al ejército australiano como capitán honorario y durante la Tercera Batalla de Ypres realizó algunas fotografías impresionantes de escenas en el campo de batalla. Siguiendo su espíritu aventurero, corrió considerables riesgos para captar estas imágenes. Su servicio en el ejército australiano terminó en marzo de 1918, pero también serviría como fotógrafo durante la Segunda Guerra Mundial.

Hurley también utilizo una cámara de cine para grabar una serie de experiencias en las expediciones antárticas, la construcción del puente Sydney Harbour Bridge y la guerra en el Medio Oriente durante la Segunda Guerra Mundial.

 

Foto: Endurance atrapado en los hielos antárticos, 1915 fotografía de Frank Hurley.

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autor apologeta el 11/nov, 2014 18:10 Gobernador

@paty14 @blablablabla @shoquim »Aquí está el último relato que posee mi libro, pero los invito a que ustedes abunden en todo lo que puedan a esta historia, si, de las supervivencias más grandes de todos los tiempos, el de vencer obstáculos y no doblegarnos ante ellos, por mi parte les agradezco anticipadamente su participación. GRACIAS COMPAÑEROS.

TRES DESCONOCIDOS

Esa tarde a las cuatro, el capataz de la estación de Stromness estaba ayudando a varios peones a hacer la descarga en el muelle. Algo le hizo mirar hacia arriba y se sorprendió al ver tres hombres que se dirigían lentamente hacia él. Eran unos desconocidos ya todas luces estaban agotados de cansancio. Le pareció extraño que no llegaran del lado del puerto, al que pudiera haber entrado tal vez un buque, sino de la montaña, del interior de la isla.

Cuando se acercaron, vio que tenían barba y cabellera largas y enmarañadas y que su vestido era también extraño, pues no llevaban las blusas tejidas y las botas de los marineros, sino al parecer esas chaquetas sueltas de piel que usaban los exploradores, si bien era difícil decirlo, por lo rotas y sucias que estaban.

Al adelantarse a recibir a los desconocidos, uno de ellos le preguntó suavemente en inglés:

-¿Quiere llevarnos, por favor a Antonio Andersen?

El capataz meneó la cabeza. Antonio Andersen no era ya el administrador de la estación de Stromness y había sido remplazado hacía más de un año por Thoralf Sorlie, según explicó.

-Está bien –reposo sonriendo el inglés-. Conozco mucho a Sorlie.

Entonces el capataz les guió hasta la casa de Sorlie, cuya puerta llamó. El propio Sorlie abrió y al ver los tres hombres retrocedió con un gesto de incredulidad, sin poder hablar durante unos instantes.

-¿Quiénes diantres son ustedes? –dijo por fin.

-Me llamo Shackleton – respondió uno de ellos con  voz baja.

EL SALVAMENTO

Esa noche, después de una reconfortante comida, Worsley subió a una ballenera y salió para el otro extremo de la isla. Al fin de recoger los tres hombres que dejaran en la playa.

Tampoco perdió Shackleton tiempo en descansar. Consiguió que le prestaran un buque ballenero de casco de madera, el “Southerb Sky”, para regresar  a la isla Elefante y salvar los veintidós hombres que esperaban allí en la soledad. Cuarenta y ocho horas más tarde se hacía a la vela rumbo a la isla.

A los tres días de zarpar, el “Southern Sky” tropezó con los hielos flotantes, y aunque Shackleton trató desesperadamente de encontrar paso, no lograron acercarse a más de 110 kilómetros de la isla Elefante y la escasez de combustible obligó al barco a volverse en dirección a las islas Malvinas.

Después de dos tentativas infructuosas, Shackleton partió en el “Selcho”, un viejo remolcador prestado por el Gobierno de Chile, y esa vez consiguió atravesar los hielos flotantes.

El 30 de agosto, Worsley escribió en su diario:

11:10 hrs

Se divisa confusamente la tierra.

13:10:

Se avista el campamento al Sudoeste.

13:20:

Nos detenemos y enviamos un bote a tierra, desde el que nos llegaron vítores por Sir Ernesto.

14:10 hrs.

Los veintidós hombres suben a bordo estamos de nuevo con la dotación completa.

Los expedicionarios salvados, que habían aguardado cuatro meses y cinco días desde que partiera el “Caid”, se encontraban en un estado de salud y de ánimo sorprendente por lo bueno. Se habían hecho una choza volviendo del revés los dos botes y aunque se les habían acabado casi todas las provisiones, debiéndose alimentar casi exclusivamente de los pingüinos que cazaban, no se habían dejado abatir.

La proeza de Shackleton al salvar todos los hombres de su expedición es la más extraordinaria que registran los anales de las exploraciones polares. Había partido para atravesar a pie el continente antártico, pero lo que había hecho en cambio  era muchísimo más admirable.


 

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autor apologeta el 11/nov, 2014 18:52 Gobernador

@apologeta: Datos curiosos me he encontrado en la red sobre este tema, que tomandolos como ciertos, son interesantes y eso es lo que quiero, abundar el tema para hacerlo más interesante. Va entonces:

Un gato atigrado llamado Mrs. Chippy (o Sra. Chippy) subió a bordo del Endurance, el barco que llevaría a Ernest Shackleton hasta el Polo Sur, con Harry McNish, un carpintero cuyo mote era “Chippy”, para ocupar el puesto de gato de barco. Al cabo de un mes de travesía, se descubrió que Mrs. Chippy era en realidad un macho, pero se quedó con su nombre original. Al parecer, Mrs. Chippy era un gato con carácter que impresionó a la tripulación por su habilidad a la hora de andar por las estrechas barandillas protectoras incluso con mar gruesa.

Perce Blackborow, un polizón que se coló en el barco en Buenos Aires y fue descubierto a los pocos días, recibió el encargo de ocuparse de Mrs. Chippy.

Después de que el barco quedara atrapado en el hielo y ante la escasez de víveres, Shackleton decidió que Mrs. Chippy y cinco de los perros más débiles debían ser sacrificados. Tres miembros de la tripulación, el médico Alexander Macklin, el explorador Tom Crean y el carpintero no estuvieron de acuerdo.

Harry McNish quería mucho a Mrs. Chippy y no le perdonó nunca a Shackleton que lo sacrificara. Se enfrentó a él durante la expedición y a pesar de haber construido los botes que salvarían la vida a los miembros de la tripulación y de haberse comportado con una entereza y un valor ejemplares, no fue condecorado con la Medalla Polar debido a su “insubordinación”.

En 2004, la Sociedad Antártica de Nueva Zelanda encargó una escultura de bronce tamaño natural de Mrs. Chippy para su posterior colocación en la tumba de McNish. En febrero de 2011, las islas Georgia del Sur y Sándwich del Sur emitieron un sello en honor a Mrs. Chippy, al que se ve en el hombro de Perce Blackborow.

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autor blablablabla el 11/nov, 2014 19:41 Gobernador

@apologeta » 

Vida personal de Shackleton

La-fascinante-vida-del-explorador-Ernest-Shackleton.jpgWIKIMEDIA COMMONS

Antes de emprender el viaje que lo haría conocido trabajó en Inglaterra como periodista y fue secretario de la Sociedad Geográfica Real de Escocia. Tuvo tres hijos, de los cuales uno de ellos, Edward, fue el primer occidental en escalar el Monte Mulu, en Borneo.

Durante los viajes a la Antártida fue apodado El Jefe por su tripulación, debido a su carácter de líder. Todos los hombres le tenían un enorme respeto y admiración. Luego de esta expedición escribió un libro titulado The Heart of the Antarctic.

saludos.



40
autor apologeta el 11/nov, 2014 20:04 Gobernador

@blablablabla »Eso si estuvo...chingón el comentario. Y le abundo más a este "Jefe de Jefes"

Última expedición y muerte de Shackleton

En 1920, cansado de dar conferencias, Shackleton comenzó a considerar la posibilidad de una última expedición polar. Pensó seriamente en dirigirse a la enorme área inexplorada del mar de Beaufort en el Ártico, un proyecto con el que levantó bastante interés en el gobierno canadiense. Con los fondos proporcionados por un excompañero de escuela, John Quiller Rowett, compró el ballenero noruego de 125 toneladas Foca I, que él renombró Quest. Los planes cambiaron y el destino pasó a ser la Antártida en un proyecto que Shackleton definió como «una expedición oceanográfica y subantártica». Aunque los objetivos de esta empresa eran imprecisos, se mencionaron el empeño de circunnavegar el continente antártico y la investigación de algunas islas subantárticas «perdidas», como Tuanaki. Algunos de los antiguos miembros de la Expedición Endurance firmaron para volver con su anterior «Jefe» a pesar de que varios de ellos todavía no habían recibido sus salarios. Rowett aceptó financiar toda la expedición, que fue nombrada Expedición Shackleton–Rowett.

La expedición partió de Inglaterra el 24 de septiembre de 1921, pero cuando el barco recaló en Río de Janeiro, Brasil, Shackleton sufrió lo que se supuso un ataque al corazón. Rehusó recibir atención médica y el Quest continuó hacia el sur hasta recalar en Georgia del Sur el 4 de enero de 1922. A primeras horas de la mañana siguiente, Shackleton solicitó en su camarote al médico de la expedición, Alexander Macklin, a causa de dolores en la espalda y otras molestias. Según contó Macklin, le dijo a Shackleton que había estado haciendo demasiadas cosas y que debía tratar de «llevar una vida más tranquila», a lo que el explorador le respondió «Siempre me dices que renuncie a cosas, ¿a qué debo renunciar?». «Principalmente al alcohol, Jefe», le respondió Macklin. Momentos después, a las 2:50 a.m. del 5 de enero de 1922, Shackleton sufrió un ataque al corazón y murió.

Macklin concluyó que la causa del fallecimiento había sido «ateroma de las arterias coronarias e insuficiencia cardiaca», exacerbado por un sobresfuerzo en un período de debilidad. Leonard Hussey, veterano de la Expedición Transantártica, se ofreció para acompañar el cuerpo de vuelta a Gran Bretaña, pero mientras estaba en Montevideo recibió un telegrama de Emily Shackleton en que esta pedía que su marido fuera enterrado en Georgia del Sur. Hussey regresó a la isla con el cuerpo del explorador a bordo del vapor Woodville y el 5 de marzo de 1922, Sir Ernest Shackleton fue inhumado en el cementerio de Grytviken, Georgia del Sur, tras un breve responso en la Iglesia luterana noruega local. Macklin escribió en su diario: «Pienso que esto es como fue el propio ‘Jefe’, solo en una isla lejos de la civilización, rodeado de mares tormentosos y tempestuosos y muy cerca de una de sus grandes hazañas». El 27 de noviembre de 2011 se enterraron las cenizas de Frank Wild justo al lado derecho de la tumba de Shackleton en Grytviken, Georgia del sur y sobre el lugar se colocó un tosco bloque de granito con una inscripción que dice: «Frank Wild 1873–1939, la mano derecha de Shackleton».

¡¡Deja que los perros ladren...es señal de que vamos avanzando!!



Se decía que era un buen bebedor y qué mejor manera de rendirle homenaje que ofreciéndole su bebida

41
autor blablablabla el 11/nov, 2014 20:29 Gobernador

@apologeta » El paisaje es abrupto, como toda la isla y como le gustaba al Jefe. Las montañas están cubiertas por nieve. Las zonas más bajas están adornadas con musgo y matorral bajo típico de la zona. Los pingüinos, elefantes marinos y focas campan a sus anchas, y bueno al visitar su tumba llevas tu botella de whisky y viertes un buen en su tumba .

saludos.



42
autor blablablabla el 11/nov, 2014 20:31 Gobernador

@apologeta » El explorador Ernest Henry Shackleton (1874-1922) no pudo beberse las once botellas de whisky de malta que se había llevado en su viaje hacia el Polo Sur en 1907.

Las tuvo que dejar abandonadas en 1909 en una caja escondida bajo una cabaña construida en la Antártida, estaban envueltas en papel y paja para protegerlas.

El whisky pertenecía a McKinley & Co, una de las empresas escocesas más importantes de finales de siglo XIX y había sido destilado entre 1896 y 1897.

Este es el tesoro que desvelaron los científicos de la Sociedad para la Conservación del Patrimonio Histórico de la Antártida Neozelandesa, tras finalizar el proceso de descongelación de la caja en el Museo de Canterbury.

El hallazgo, una sorpresa para los amantes del whisky, posee además casi los mismos tintes de misterio que la famosa expedición que emprendió el explorador y que culminó en un estrepitoso fracaso.

Fue en 2006 cuando dos arqueólogos encontraron 25 cajas bajo la cabaña de Shackleton; en aquel momento, debido al espesor del hielo, fue imposible recuperarlas.

Recién las recuperaron en el año 2009, cuando los arqueólogos neozelandeses acudieron a su rescate.

saludos.



43
autor blablablabla el 11/nov, 2014 20:39 Gobernador

@apologeta » apologeta como nos caería una botellita de estas eh

saludos.



44
autor apologeta el 11/nov, 2014 21:18 Gobernador

@blablablabla »Dices: "apologeta como nos caería una botellita de estas eh"

Me caería como "oro molido". Me la tomaría, solo al visitarlo en la tumba de este gran Jefe.

 

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45
autor apologeta el 12/nov, 2014 18:01 Gobernador

@blablablabla @paty14» Algo más sobre este polizón Perce Blackborow, era un joven de apenas 18 años que, con la ayuda de unos amigos se escondió de polizón durante la escala que el Endurace realizó en Buenos Aires, antes de partir hacia la Antártida.

Durante la travesía, Shackleton descubrió a Blackborow pero ya era demasiado tarde para desembacarlo… Estaban en medio del mar de Weddels y no había marcha atrás. Shackleton lo cogió de la solapa, lo empujó hasta su camarote y con la intención de darle un buen escarmiento le intentó asustar diciendo:

“¿Sabes, muchacho, lo que solemos hacer con los polizones en estas expediciones?”

Blackborow se encogió de hombros y Shackleton le volvió a hablar:

“Los polizones como tú, son los primeros que nos comemos cuando la comida escasea y estamos al borde de morir de hambre”

El joven no se amilanó y le respondió:

“Bueno, en ese caso, creo que sería mejor empezar por usted, conseguiríamos más alimento”…

Aquella respuesta, hizo sonreir al capitán que no tuvo otro remedio que incluirlo como parte de su tripulación… tampoco le quedaban muchas más opciones…

La Expedición de Shackleton, como bien sabemos, fue una de las más duras de la Historia… Quedó atrapada en una plataforma de hielo y su periplo duró dos años (1914-1916) hasta ser rescatada en Isla Elefante.

Blackborow fue uno de los más entregados componentes de aquella aventura del Endurance y aunque perdió todos sus dientes a causa del escorbuto y le tuvieron que amputar sus dedos del pie izquierdo por congelación y posteriormente la pierna, consiguió salir vivo de aquel infierno blanco.

Blackborow regresó a vivir a Newport, Gales del Sur, y recibió la Medalla Polar por sus servicios en la expedición.

Falleció en 1949, de bronquitis crónica y problemas al corazón a la edad de 53 años.

Las aventuras antárticas de Blackborow son el tema de un relato de ficción, 'el Polizón de Shackleton' de Victoria McKernan

¡¡Deja que los perros ladren...es señal de que vamos avanzando!!



46
autor paty14 el 12/nov, 2014 18:29 Diputado local

@apologeta » @blablablabla

Pobre polizón, tan arrojado, miren, leyendo me enteré de que hay un libro que habla de esta expedición: “Shackleton, el indomable” de Javier Cacho es, quizás, la mejor novela de aventuras publicada en mucho tiempo, a la vez que el ensayo más ameno sobre la conquista de las tierras más inhóspitas de nuestro planeta. Y es, desde luego, un muy valioso texto sobre el valor, la tenacidad y el ansia de superación ante la más acuciante  adversidad.

 

 

paty14



47
autor paty14 el 12/nov, 2014 19:26 Diputado local

@apologeta » 

En 2013 esta hazaña trasantártica  fue recreada por expedicionarios de Australia y Reino Unido, culminando exitosamente, bueno es que también con toda la tecnología a su alcance era de suponer..

 

Sídney (Australia), 11 feb (EFE).- Un equipo de expedicionarios de Australia y Reino Unido culminó con éxito una travesía de 19 días por tierra y mar por la Antártida para emular el heroico viaje hecho en 1916 por Ernest Shackleton para salvar a su tripulación. Los seis expedicionarios comenzaron el viaje en una pequeña barca que zarpó el 23 de enero de la isla Elefante, en el archipiélago antártico de las Shetland del Sur y navegaron unas 800 millas náuticas (1.481 kilómetros) hasta alcanzar la isla Georgia del Sur o San Pedro, en el Atlántico Sur, donde recorrieron un último tramo a pie. A las 09.45 horas en Sídney (22:45 GMT del domingo), el australiano Tim Jarvis, líder del grupo, y el montañero de la marina británica Barry Gray, llegaron a la estación ballenera de Stromness, tras tres días de dura escalada por las montañas de Georgia del Sur, según el comunicado de prensa emitido por la expedición. Los dos aventureros, que recibieron la ayuda de Paul Larsen para cruzar las montañas, afrontaron fuertes tormentas de nieve durante ese difícil trayecto a pie que los llevó al mismo lugar donde Shackleton y su marinero dieron la alerta para rescatar a la tripulación del Endurance. “La travesía de Shackleton persiguió dar la alarma en la estación ballenera de Stromness y llegamos allí pensando que a lo mejor no podíamos concluirlo por las condiciones extremas y las desgracias que aquejaron a la tripulación en el trayecto por mar”, afirmó Jarvis. “Ha sido realmente un viaje épico y hemos podido llegar hasta aquí a pesar de los obstáculos”, precisó Jarvis al recordar que los momentos más difíciles fueron cuando escalaron Los Tridentes o cruzaron los glaciares Crean y Fortuna. “Tuvimos más de veinte caídas en agujeros en los que estuvimos enterrados hasta las rodillas y Baz cayó en uno y se hundió hasta las axilas. Paul y yo tuvimos que arrastrarlo”, explicó el australiano, tras agradecer la participación de su equipo formado por Barry Gray, Paul Larsen, Nick Bubb, Seb Coulthard y Ed Wardle. Durante la expedición por mar los seis expedicionarios hicieron frente a olas de ocho metros y vientos de hasta 50 kilómetros por hora. Además pudieron dormir poco, padecieron la deshidratación, la humedad y las gélidas temperaturas antárticas a bordo del pequeño barco Alexandra Shackleton. Al alcanzar tierra firme, tres de los expedicionarios sufrieron el llamado “pié de trinchera”, una dolencia causada por el frío, mientras que el resto de los integrantes del equipo se vio obligado a acampar durante cinco días en una cueva pera aguardar una mejora del clima. El viernes pasado las condiciones climatológicas mejoraron, aunque Jarvis y Gray estuvieron varados después durante 24 horas mientras escalaban una meseta en la zona denominada Shackleton Gap. Shackleton realizó esta travesía en 1916 después de que su barco, “Endurance”, quedase atrapado en el hielo en el Mar de Wedell, lo que obligó a que él y sus 27 hombres a acampar allí y transcurridos cinco meses llegaron a bordo de botes de salvamento a la inhóspita isla Elefante. Desde ese remoto lugar, Shackleton, quien realizaba un viaje transantártico, decidió partir el 24 de abril de 1916 con pocas provisiones y cinco hombres hacia las estaciones balleneras de Georgia del Sur a bordo del bote de 6.9 metros “James Caird”. Esta travesía, de 17 días por mar y otros tres por tierra con una climatología extrema, está considerada por los historiadores de la navegación como una de las de mayor riesgo. Así el explorador anglo-irlandés pudo pedir ayuda en una estación ballenera, tras recorrer a pie una ruta nunca antes explorada, y logró enviar un mensaje a Chile, desde donde salió el navío “Yelcho”, al mando de Luis Pardo Villalón. El 30 de agosto de 1916 el buque chileno rescató a los 22 miembros de la tripulación del “Endurance” que sobrevivieron en la isla Elefante a las privaciones y las inclemencias del tiempo. Esa hazaña le permitió salvar la vida de los 27 hombres que acompañaron a Shackleton en la fallida expedición a la Antártida que inició en 1914 y que perseguía navegar a lo largo de más de 3.200 kilómetros.




paty14



wow wow wow

48
autor heladita el 12/nov, 2014 19:30 PRESIDENTE

@apologeta » Gracias muñeco...Excelente historia.....me encantó y me emocionó mas saber que es un hecho real... me encantaron los comentarios de los compañeros y sus imagenes....yo me permito aportar una imagen de la Isla Elephant donde Sakleton se convirtió en heróe rescatando finalmente a su tripulación.

s



49
autor heladita el 12/nov, 2014 19:34 PRESIDENTE

@apologeta » @blablabla oye que barbaro eres genial, no se como lo haces pero siempre tienes las fotos precisas, wowww....Cuando sea grande quiero ser como Tú Smile

s



50
autor apologeta el 12/nov, 2014 22:26 Gobernador

@paty14 »Hola Paty, esta información que  compartes es sensacional, tanto los datos como el libro, que te recuerdo que éste relato ya fue un "Best Seller" en 1949 y que ya existe una película inglesa, basada en este viaje del "Endurace" y Shackleton. Se llama, "Shakcleton: La odisea de la Antártida" en el año 2002.

Gracias Paty y como siempre, buenas aportaciones y buena investigación. Felicidades

  

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51
autor Shoquim el 12/nov, 2014 22:37 Diputado federal

@apologeta » 

Shackleton; un líder nato que tenía claros sus objetivos y conocía su oficio, sin duda. Mención especial para Worsley, que supo llevar a buen destino barco y lancha en medio de la nada y sin referencias.

Gracias por tu aportación y a los compañeros participantes que saben algo de este héroe e hicieron más amena la relatoría. Felicidedes.




52
autor apologeta el 12/nov, 2014 22:44 Gobernador

@heladita »Gracias Hela y como tu comentas: "me encantaron los comentarios de los compañeros y sus imagenes....yo me permito aportar una imagen de la Isla Elephant donde Sakleton se convirtió en heróe rescatando finalmente a su tripulación".

Y si efectivamente, este tema lo enriquecen ustedes compañeros, y de eso se trata, así como tu lo has hecho, es hacerlo más interesante. Yo solo aporto el tema.

Te agradezco tus comentarios. Saludos Hela.

 

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53
autor apologeta el 12/nov, 2014 22:55 Gobernador

@heladita @blablabla »Dices:@blablabla oye que barbaro eres genial, no se como lo haces pero siempre tienes las fotos precisas, wowww....Cuando sea grande quiero ser como Tú.

Si tienes razón, blablabla siempre aporta fotos muy precisas, es buen compañero. Estos temas son buenos cuando los compañeros aportan su granito de arena o mejor dicho su "granote". Me imagino que con este tema del frio, más "heladita" quedaste. Saludos Hela.

  

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54
autor apologeta el 12/nov, 2014 23:24 Gobernador

@Shoquim »Es definitivo lo que comentas: "Shackleton; un líder nato que tenía claros sus objetivos y conocía su oficio, sin duda. Mención especial para Worsley, que supo llevar a buen destino barco y lancha en medio de la nada y sin referencias".

Y sigues comentando: "Gracias por tu aportación y a los compañeros participantes que saben algo de este héroe e hicieron más amena la relatoría. Felicidedes".

Líder nato Shackleton, pero ese Worsley fue el pilar de esta aventura, mis respetos para los dos. Y en cuanto al tema, pues están los mejores en este tipo de temas, como lo ha sido @Paty14 en "Mitos y Leyendas de la Colonia" y @blablabla con inumerables aventuras que ha vivido. Así, quién no puede.

Pero continuando con este tema, me estoy enterando que Shackleton no dió la autorización de que cuatro elementos de su tripulación, recibieran la "Medalla Polar", el resto si la recibió. Como la ves Shoquim y compañeros. Dejame echar un clavado a la web y ahorita lo publico, ¿Que pudo haber pasado? se tendrá que leer la bitácora del Comandante o del Capitán. Eso es una sorpresa, estaba enterado que toda su tripulación recibió esa medalla. Y quienes fueron y por qué? Si ustedes compañeros encuentran algo antes que yo, publíquenlo. Es importante este dato. 

 

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55
autor apologeta el 13/nov, 2014 00:46 Gobernador

@paty14 @blablablabla @Shoquim» Hasta el momento me encontré esto, sobre los cuatro tripulantes que no recibieron la "Medalla Polar"

Debido a que durante unos días, McNish se negó a obedecer las órdenes, de su capitán Shackleton, para arrastrar los botes sobre el hielo con el resto de la tripulación, le negaron la Medalla Polar que se entregó a todos menos a cuatro tripulantes del viaje.

Shackleton negó la condecoración de la medalla polar a los 4 marineros que se amotinaron, a pesar de que después la contribución de McNish fue fundamental para salvar a toda la tripulación.

Sea cual sea la verdadera historia de la rebelión en el hielo, ni Worsley ni McNish nunca mencionaron por escrito dicho incidente. Shackleton lo omitió por completo en "Sur", su relato sobre la expedición, y se refiere sólo tangencialmente al asunto en su diario: "Todos trabajaban bien excepto el carpintero. Nunca le olvidaré en ese momento de tensión y estrés". El caso se registró en el libro de bitácora del buque, pero esa anotación fue borrada durante el viaje del James Caird. A Shackleton le impresionaron las muestras de "resistencia y valor" del carpintero. No obstante, el nombre de McNish apareció en la lista de los cuatro hombres que Shackleton no recomendaba para la concesión de Medalla Polar  y que figuraban en la carta que envió a su regreso. Macklin consideró que la negativa a conceder a McNish la medalla era injustificada:

Me desalentó saber que a Harry McNeish, John Vincent, Albert Holness y a William Stephenson se les había negado la Medalla Polar [...] De todos esos hombres, no hay nadie que merezca más ese reconocimiento que el antiguo carpintero [...] Considero que no conceder la Medalla Polar a McNeish es una grave injusticia.

Macklin cree que Shackleton pudo haber estado influido en su decisión por Worsley, quien estaba enemistado con McNish, siendo mutuo el sentimiento, Worsley acompañó a Shackleton en su siguiente viaje a la Antártida. Miembros del Scott Polar Research Institute, de la New Zealand Antarctic Society y Caroline Alexander, la autora de "Endurance", han criticado la oposición de Shackleton a la concesión de la medalla a McNish, y hay una campaña permanente que busca que se le conceda póstumamente.

 

Bueno eso es lo que he encontrado hasta ahora, tal vez alguno de ustedes encuentren algo más.

Gracias y Saludos. 

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56
autor Shoquim el 13/nov, 2014 08:31 Diputado federal

@apologeta @paty14 @blablablabla » 

Quiero creer que Shackleton concluyó que esos tripulantes pudieron haber causado el fracaso y la consecuente muerte de todos. Si se redimieron, que se considere como premio el haber salvado la vida propia... solo una suposición.




57
autor apologeta el 13/nov, 2014 13:19 Gobernador

@Shoquim @paty14 @blablablabla »Publico solo la tercera parte de 3 videos, por considerar el rescate de la tripulación como la más importante.

Shackletons Antarctic Adventure Part 3

Para que tengan idea de los paisajes bellísimos de la Antártida, dejo ésta (parte 3), las dos primeras  partes de una película que contiene fotografías y pedazos de película originales tomadas por el fotógrafo que participó en la expedición, Frank Hurley. Por si les interesa ver las dos anteriores, las encontrarán en youtube.

Saludos

http://youtu.be/zDnGENgiF9k

 

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58
autor paty14 el 13/nov, 2014 21:39 Diputado local

@Shoquim @apologeta @blablablabla  También creo en esa suposición, tal vez Shackleton creía que no merecían alguna mención de honor , y de alguna forma tenían que ver con el fracaso de la expedición, sobretodo McNish, uno de los más insurrectos.

Acabo de ver este documental, tiene buena narrativa.

Saludos.

https://www.youtube.com/watch?v=LVnWo1rRaoA

 

 


paty14



59
autor apologeta el 14/nov, 2014 23:48 Gobernador

@paty14 » Paty, es grandioso el video que aportas, es muy bueno. Gracias por tu participación. Saludos

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GRANDIOSO

60
autor torreonero el 19/nov, 2014 12:51 Regidor

@apologeta, DE VERDAD QUE GRANDIOZA HAZAÑA, QUE VALOR TAN SOSTENIDO, LA HISTORIA RESULTA AUN MAS ASOMBROSA SI SE TOMA EN CUENTA  QUE SEGUN UN DATO BIOGRAFICO QUE APORTAS EN ESTE TEMA NO DICE NADA DE QUE EL " JEFE SHACKLETON " HAYA SIDO MARINERO. SALUDOS CORDIALES Y EXTENSIVOS  A LOS BUENOS FORISTAS PATY Y BLABLABLABLA,  




61
autor apologeta el 21/nov, 2014 00:47 Gobernador

@torreonero »Compañero, que razón tienes con tu buen comentario: "SEGUN UN DATO BIOGRAFICO QUE APORTAS EN ESTE TEMA NO DICE NADA DE QUE EL " JEFE SHACKLETON " HAYA SIDO MARINERO. SALUDOS CORDIALES Y EXTENSIVOS  A LOS BUENOS FORISTAS PATY Y BLABLABLABLA", 

Torreonero, saludos y gracias por participar con tu comentario.

  

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