Como siempre muy bueno.
gracias por compartirlo.
saludos.
Mensaje Urgente
Su mano sujetaba el plateado aparato. Con su mirada, escudriñaba cada carácter que aparecía en la pequeña pantalla. —Que complicado aparatito y que poder de dependencia tiene —se decía así mismo, presionando con su pulgar cada tecla, tratando de configurar correctamente la hora y la fecha; uno de los varios desajustes que trajo la caída del aparato ésa mañana. Genaro Calandreli, es uno de tantos seres que cuelgan su existencia a los horarios y a los rígidos estándares de esta vida moderna. Su esclavitud, como la de miles de personas, está representada por ese grillete que se adquiere junto a 300 pesos de tiempo aire “El teléfono Celular “ — ¡No tiene caso! —exclamó exasperado tras un largo rato, sin conseguir que la fecha y la hora se corrigieran— ¡En que problema me he metido! —se angustiaba, al suponer que se abstendría momentáneamente, del uso de su teléfono móvil, sufriendo cual adicto la ausencia de su droga. —Tal vez aun funcione; lo único que esta mal es la fecha y la hora Animándose con estas palabras, buscó ansiosamente uno de los tantos números telefónicos de la nutrida agenda de su aparato: —Con quien lo pruebo, con quien lo pruebo, con quien lo pruebo —se repetía compulsivamente mientras, en la pantalla, que la barra seleccionadora de números brincaba de uno a otro. —¡Con este! —dijo convencido, presionando la tecla “send” con su pulgar. Tras unos segundos, donde el auricular reproducía un incesante repiqueteo, se escuchó una voz con un acento chocante que no paraba de hablar. — Buenas tardes le atiende claudia por solo 199 pesos podemos enviarle una Súper Chees con ajonjolí alrededor, rellena de queso crema, y por un peso mas su orden ¡Crece! Con un refresco de dos litros, ¿puedo tomar su ordeeeeen? — ¡Funciona, Sirve, Esta bien! —contesto Genaro feliz, al ver que su teléfono celular servia. —Muy bien Sr. Calandreli, con nuestro nuevo sistema telefónico, hemos recabado todos sus datos obtenidos de llamadas anteriores así que en menos de media hora tendrá su pedido a las puertas de su oficina que tenga buena tarde adiós. Sin dejarlo decir nada, la fastidiosa voz termino de hablar, dejando a Genaro feliz por que su celular funcionaba, pensativo tratando de adivinar que repercusiones tendría que la hora y la fecha de aquel aparatito no fueran correctas, y además, con una deuda de 200 pesos y un pedido de alimentos, que él no solicito. Una hora mas tarde, mientras que Genaro degustaba una muy condimentada pizza, un sonido familiar le llamó la atención, la tonadita polifónica de su aparato le indicaba que había recibido un mensaje de texto. Sin tomarle mucha importancia, ya olvidado de los problemas de su celular, leyó el mensaje que decía “FELIZ NAVIDAD”, acompañado de una carita sonriente. — ¿Feliz Navidad? ¿En Agosto? ¿Que mente tan ociosa busca distraerse mandando este tipo de mensajes sin sentido? —se preguntó mientras revisaba el remitente del mensaje electrónico. La persona que lo enviaba era su hermana, Angélica Calandreli, importante medico que vivía en otra ciudad, y que Genaro no veía desde hace cinco años. Ambos tenían como parte de su comunicación habitual, los mensajes escritos de sus teléfonos móviles. —No creo que ella se dedique a jugar con esto— se dijo, mientras veía todos los datos de aquel mensaje. No había duda, el teléfono era el de su hermana pero la fecha y la hora estaban mal, el menaje estaba fechado el 24 de diciembre del 2003, a las 00:00 hrs. — ¡Eso fue hace 8 meses! Revisó nuevamente el pequeño aparato de fabricación japonesa, todo parecía normal excepto la fecha y la hora. Para ese teléfono eran las 12 de la noche del 24 de Diciembre 2003, a pesar del calor de Agosto y de la luz del sol que se colaba por la ventana. La tarde pasó sin mayor importancia. El teléfono celular, recibía y emitía llamadas sin ningún problema, todo parecía normal, a pesar de lo oscilante de la fecha. Durante esa tarde no recibió otro mensaje de texto, hasta que a las ocho de la noche se escuchó de nuevo la tonadita jocosa, indicando la entrada de un nuevo mensaje. Tomó el teléfono móvil y tras pulsar un botón apareció un cariñoso texto que rezaba “HOLA AMOR QUE TENGAS UN BUEN DIA, TQM”. Verificó el remitente, llenándose de sorpresa y extrañeza al ver el nombre de “Fabiola”. Permaneció contrariado y en silencio unos instantes. Desde hacia varios meses había dejado de recibir ese tipo de mensajes de parte de Ella; Arrojó un leve vistazo hacia su aparato, la fecha del mensaje era de un año atrás: 24 de Agosto 2003 7:00 AM —En esos días eras lo único y lo más importante en mi vida —mencionó en voz baja guardando el celular en el bolsillo de su pantalón. No tardo en depositarlo, cuando la vibración y el sonido en su pierna indicaban la llegada de un nuevo mensaje. Las luminosas letras le mostraron un inquietante texto: “MENSAJE URGENTE NO ME LLAMES, SALVA TU VIDA”. —De este mensaje no me acuerdo— pensó Genaro, convencido de que todos los mensajes que recibía, después del golpe que sufrió su aparato, provenían de alguna celda de memoria averiada, y eran copia de mensajes recibidos anteriormente. Al buscar el remitente, se encontró con los típicos trece números que aparecen cuando el teléfono, del que se recibe el mensaje, no esta registrado en la agenda. La fecha de ese mensaje contribuyo a aumentar lo extraño del mismo: — ¡Tiene fecha de pasado mañana! —exclamó intrigado. Por unos instantes, estuvo tentado a ignorar el mensaje. Pero la corrosiva curiosidad que llevamos cada uno de nosotros y nos lleva a buscar respuestas y a omitir advertencias, motivó en Genaro, bajo el pretexto de la aparente urgencia del texto, a marcar el número telefónico del remitente. Tan solo dos timbres, y el teléfono fue contestado: —Hola — dijo un timbre de voz femenino. El sonido dulce y claro que se definía en esa voz, lo tenía tatuado en su mente. En una fracción de segundos sintió como si el corazón hubiera girado sobre su propio eje, enredándose y desenredándose entre las arterias que lo conectan. — ¡Fabiola! ¿Este es tu número de celular? —contestó con una mezcla de nerviosismo y emoción. —Hola Genaro, ¿Cómo has estado? —Respondió Fabiola, reconociendo en el identificador de llamadas de su aparato, el número tantas veces contactado —hace meses que cambié de Teléfono celular, pero dime, ¿Como supiste mi nuevo número? Quinientas mil cosas pasaron por la mente de Genaro, siempre supo que tarde ó temprano se toparía con Fabiola, tenía tantas cosas que decirle, tantos discursos ensayados; pero su cabeza se había convertido en un cuello de botella impidiendo que fluyera idea alguna. —He, he, mmm, hola…— fue todo lo que salió de su boca. — ¿Y a que debo el honor de tu llamada? Genaro, intentó sobreponerse a la sorpresa que le causaba escuchar a Fabiola Treviño, la mujer que significo tanto en su vida. Tras contener el aire se aboco al motivo de su llamada. — ¿Me mandaste un mensaje algo extraño hace unos momentos?— preguntó aun aturdido por la sorpresa. —No, para nada, de hecho no tengo saldo en mi teléfono. Genaro reconoció la excusa clásica de Fabiola, usada tantas veces antes para justificar, en los momentos de enojo, el no comunicarse con el. —Te he extrañado —mascullo Genaro. Como si su cerebro lo traicionara, dictando a su boca hablar inconscientemente. —¿Y eso? —contestó algo intrigada Fabiola. —¿Y como va todo con el Doctor? —comentó Genaro tratando de desviar la atención pero sus palabras lo llevaron a terreno peligroso, a la incomodidad de preguntarle por su actual pareja el Dr. Saúl Mendoza. —Perfecto, nos llevamos muy bien, ¿y como te va con Carla? —¡Diablos! —pensó Genaro al verse acorralado a otro tema mas escabroso y del cual no quería abordar. Sus sentimientos nada claros, y la comunicación telefónica con la mujer que fue el amor de su vida, le imposibilitaban hablar de su actual relación amorosa. Rebusco en su mente alguna salida para desviar la conversación pero tan solo logro hundirse un poco más. —Te necesito —comentó casi sin pensar. — ¿Que extraña llamada no crees? —lo interrumpió Fabiola, poniendo un alto a los evidentes desatinos que cometía Genaro en la incipiente platica. —Sí, lo siento, en realidad me gustaría verte y hablar con tigo en persona — comento Genaro ya presa completamente de la emoción. —La verdad no tengo mucho tiempo… —Tan solo platicar —Está bien Genaro podría ser… —Que te parece mañana a las 8:00 de la noche en el Bar-Café de siempre… ¡digo! en nuestro lugar de antes… ¡es decir de aquellos días… ¡ — Los ímpetus de Genaro cuartaban las palabras de Fabiola y atropellabas las suyas propias —No puedo mañana, podría ser dentro de dos días, en ese lugar, en el de siempre… —Me parece excelente ahí te espero. Con alegría y atolondramiento dieron por terminada la plática. Genaro se olvidó casi por completo de aquel extraño mensaje. Su mente viajaba por el pasado, recordando todo lo que Fabiola imprimió en su vida, todos los besos y caricias que fueron compartidas por ambos; las fragancias, texturas y sabores que formaron cada uno de los momentos de pasión que vivió con ella. La tintineante música de recepción de mensajes en su teléfono lo trajo de vuelta a la realidad, tan solo para arrojarlo una vez más al pasado y a los recuerdos. “TENDREMOS UN HIJO” mostraba la pantalla. Para Genaro no fue necesario ver el remitente, ese mensaje lo tenía muy presente, era de Carla, su actual pareja; fue el mensaje que recibió de ella seis meses atrás. En esos instantes aquel mensaje le causo una mezcla de emoción, alegría, tristeza y resignación. Era algo que contribuía a confundir sus sentimientos. Los dos siguientes días transcurrieron lentos, según el punto de vista de Genaro Calandreli. Las ansias del recuentro con Fabiola le hacían contar cada segundo. A pesar de todo el trabajo acumulado que tenía y del innumerable numero de llamadas que recibía de clientes y proveedores, las horas le parecían eternas. Durante ese tiempo, solo recibió cuatro mensajes de texto: Dos mensajes, donde le recordaban que tenia un saldo vencido, invitándole a su vez liquidarlos antes de Junio de hace dos años; un mensaje de Septiembre del año pasado donde Fabiola escribía, sin importarle lo altisonante de su texto: “TE AMO UN CHingo”; y finalmente un mensaje originado dos meses atrás, donde un amigo le felicitaba por su cumpleaños. Rumbo a la cita, Genaro ensayaba los posibles parlamentos que usaría ante ella, temía a su reacción. Un abrazo, una palabra ó un gesto fuera de lugar, podrían terminar con tan esperada velada. A decir verdad, Genaro no sabía el porque la había citado, la situación que prevalecía con la pareja de ambos, la distancia en tiempo y espacio, y la inviabilidad de un amor clandestino, hacia imposible una reconciliación. Solo sabía que necesitaba verla, decirle que aún la amaba, que cada día, sin excepción, guardaba un instante para recordarla. — ¿Y cómo supiste mi nuevo numero? —Fueron las palabras con que Fabiola lo recibió, ya instalada en una mesa de aquel pequeño Bar-Café. Las luces ámbar de tenue intensidad resaltaban la belleza de Fabiola; aquella pequeña mesa ubicada en un rincón del acogedor local, representaba para Genaro un oasis en el desierto de incertidumbres en que se había convertido su vida. —Fue coincidencia, sabes. Hace tres días se me cayo el celular, y desde entonces recibo mensajes fuera de fecha y hora, mensajes extraños. Uno de esos fue un mensaje proveniente de tu nuevo celular, llamé sin saber que era el tuyo. Tal vez es el destino que quiere que estemos juntos otra vez. Éstas últimas palabras, provocaron que Fabiola se sonrojara sin que este suceso hiciera menoscabo alguno a su radiante sonrisa. Genaro sacó el celular del bolsillo de su pantalón y lo colocó sobre la pequeña mesa circular. —¡Es mágico! —comentó en tono de broma mientras que con las manos extendidas, movía sus dedos emulando los de un prestidigitador. — ¡Ocurrente! —comentó Fabiola divertida. Genaro la tomó de la mano, observó directamente a los bellos ojos castaños de Fabiola y disminuyendo un poco el volumen de su voz le dijo: —En verdad recibo mensajes del pasado y del futuro. Fabiola mostró un leve estremecimiento al ver el rostro de seriedad de Genaro; lo conocía, y esa expresión en su semblante solo indicaba verdad en sus palabras ó mas bien la absoluta credibilidad de Genaro en lo que decía. Platicaron largo rato en el que Genaro no perdía oportunidad para acortar la distancia entre ambos. Al termino de tres horas, Fabiola había cedido al cariño que Genaro mostraba en sus ojos, a las ocurrencias de él, a los recuerdos fugaces, a los momentos de ternura y a la recepción, en ese momento, de tres mensajes de texto que Fabiola había enviado el año pasado; todo eso terminó por arrojar a ambos en la tibia humedad de un único y largo beso de despedida, demostrando todo ese cariño que el destino se empeñaba en diluir. Salieron de aquel lugar caminando juntos. Ella apretó con ambas manos el brazo de Genaro recargándose en su hombro, mientras el la encaminaba a su automóvil estacionado metros adelante, a contra flujo del de él. Tras dejarla segura en el interior de su vehículo, se encamino al suyo, en el corto trayecto de un vehículo a otro, Genaro trataba de aclarar sus sentimientos, buscaba fuerzas para no correr tras ella. Subió al coche, todavía con humedad de los labios de Fabiola en los suyos, le busco con la mirada. Ella desde la distancia le regalaba una hermosa sonrisa y con sus ojos le decía, todavía te amo. Genaro puso en marcha el vehículo inundando el interior de música romántica que sirvió de marco a la imagen de Fabiola, quien seguía observándolo. Repentinamente la canción que se escuchaba en la radio se entremezclo con un fuerte sonido de acero desgarrándose. La sonrisa de Fabiola fue cambiada por la mueca de terror de la persona que conducía el automóvil que impacto de frente al de Genaro. Un dolor intenso devoró a Genaro desde sus piernas, comprimiendo su cuerpo. Esquirlas de su cotidianeidad lo bombardearon, astillas de cristal de un vaso que instantes atrás reposaba en el hueco del descansa-brazos de su asiento se incrustaron en su rostro. El celular que siempre reposaba en el bolsillo de su pantalón se hundió por la ingle para terminar amorfo en el machacado vientre. Fabiola salió de su vehículo y corrió hasta donde se encontraba el Auto de Genaro completamente destrozado. Horrorizada vio a través de la ventanilla teñida de rojo la silueta deforme y sin vida de Genaro Calandreli. Empapada en llanto y como única esperanza de salvarle la vida, sacó del bolso su nuevo y sofisticado teléfono celular. Recordando las palabras que dijo Genaro en el interior del Bar_Cafe: “En verdad Recibo Mensajes del Pasado y del Futuro”. Comenzó a teclear un mensaje. Implorando al cielo, arrodillada sobre el asfalto, grito: — ¡Dios mío! ¡Haz que le llegue este mensaje, antes de que me llame! —dicho esto presionó la tecla enviar, mandando el texto: “MENSAJE URGENTE, NO ME LLAMES, SALVA TU VIDA”.
José Antonio Rojas
Torreón Coah
Como siempre muy bueno.
gracias por compartirlo.
saludos.
@NACHOB00ND soy tu faaan!!!!!! que barbaro!! cada vez que leo tus escritos me gustan maass!!! y si no es mucha molestia: ESPERO EL PROXIMO!!!! jejeje
Saluditos!!!!!
Nachoooo que bàrbaro, por favor si tienes recopilaciòn de mas de tus textos,compàrtelas conmigo, de verdad nos cautivas con tus letras y el hecho de leerlas es un verdadero Placer...Saludos de tu mas ferviente lectora... Otro Otro!!!!!!
Gracias Amigo @vampiro12 por la atención que siempre prestas a mis relatos y
Señor, me complace saber que le gusto este relato
Un cordial saludo.
@kavd Gracias por tus comentarios y por soportar mis relatos. yo insisto que escribo chueco y feo jejeje, pero comentarios como el tuyo me motivan a seguir juntando palabras y crear mis aberraciones literarias.
y claro que seguiré poniendo mas de mis cuentos tengo varios ya listos
Un Fuerte Abrazo
@elysalinas Gracias Ely por seguir mis cuentos, en verdad es un gusto y una motivación saber que me leen.
Tengo varios relatos que seguire posteando
Un Fuerte Abrazo
LAKATIN.... ME PONGO DE PIE.... LA NARRATIVA O COMO SE LLAME ES ECSELENTE..... ES MAS ALLA DE UN CHURRO,..... ES SER EL MISMO CHURRO.......VAS VOLANDO..... OOOORALE!!.......... YA ANDO EN LAS NUUBES!!! PECSI REEEEETROOOOOOO!!!!!!
@NACHOB00ND Como dicen por acá: ¡¡Chido, chido!!...ese cel estaba embrujado. "El que sigue"...por fa.
@NACHOB00ND HOLA BUENAS NOCHES NACHOB00ND, PERO DEJAME PONERME DE PIE Y APLAUDIRTE CLAK, CLAK CLAK CLAK PERO QUE BIEN ESCRIBES OTRO GENIO DE LA ESCRITURA A NACIDO EN EL FORO,SERE TU FIEL SEGUIDORA, NUMERO UNO ,TENLO POR SEGURO Y AQUI TE ESPERO PARA LA PROXIMA.
@IRRRITILA Carnalito, mas bien es la consecuencia de una pipa repleta de Hachís, jejeje
Un Cordial Saludo
@eren3 Mi Querida suegrita. aquí andamos al pie de cañón con mis cuentos chuecos y feos
Un beso y un Fuerte Abrazo
@NACHOB00ND este no lo habia leido y que final tan genial!!!
Chido Nacho, muy buena historia, los entrelazamientos de los tiempos, las ideas y el final.