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La Laguna

Discusión sobre el acontecer diario en la Comarca Lagunera

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autor Escrito por apologeta
Gobernador
viernes 1 de agosto de 2014 19:30

EL CAPITÁN FANTASMA EN TORREÓN.

 ¿Quén no recuerda al “Capitán Fantasma”, el archiconocido malandro de las décadas de los cincuentas y sesentas? En Torreón, sus fechorías, sus encarcelamientos y sobre todo, sus fugas de prisión, fueron legendarias. El tipo en cuestión se llamaba Santiago Reyes Quezada, y nació en 1922. Originalmente se dedicaba a robar radios de automóvil disfrazado de capitán del ejército, motivo por el cual recibió el sobrenombre de “Capitán”. Cuando era atrapado, buscaba por todos los medios ser llevado a algún hospital, para fugarse desde ahí. Por su facilidad para ejecutar las evasiones, recibió el mote de “Fantasma”. Así que por sus características y habilidades, este maleante era conocido como “El Capitán Fantasma”.  

En 1958, una ola de cuantiosos robos sacudió a Torreón, y eran tan inexplicables, tan limpiamente realizados estos latrocinios, que la policía local se los atribuyó al Capitán Fantasma, de quien se sospechaba que residía en La Comarca Lagunera. El 18 de julio de 1959, el Capitán Fantasma fue puesto a disposición de las autoridades de Torreón, luego de una persecución verdaderamente Holywoodesca, que le causó al famoso hampón heridas de bala en las piernas. Por esta razón y por otras que tenía en mente, el Capitán Fantasma se negaba a comer y comenzaba a adelgazar.  

Durante agosto del mismo año, el preso fue llevado al Hospital Civil de nuestra ciudad para ser atendido de la infección y debilidad que presentaba. El enfermo estaba encamado, y tenía la mano derecha esposada a la cama. A la vez, era custodiado por varios policías. Aún así, logró escaparse gracias al soborno, según se comentaba. Fue tal el alboroto causado por la nueva fuga, que trescientos policías se dieron a la tarea de buscarlo por toda la comarca, incluso en las terminales de transportes foráneos. Fue tal el desconcierto de las autoridades ante esta nueva fuga, que al día siguiente ofrecieron una recompensa de cinco mil pesos a quien aportara información que pudiera ser útil para la captura del maleante.  

El Capitán Fantasma solía ser bastante creativo para ejecutar sus robos, asaltos y fugas. Se fabricaba placas “oficiales” para su coche, e incluso lo pintaba como patrulla. En alguna ocasión, la mala ortografía le jugó una mala pasada por pintar en su vehículo la palabra “Polecía” en lugar de “Policía”. En 1965 estaba preso en Puebla, y prácticamente todos los estados de la federación lo reclamaban para ser enjuiciado por delitos cometidos en sus jurisdicciones. Pero el Capitán Fantasma no duraría mucho, en julio de ese mismo año se había comprobado que padecía un avanzado grado de tuberculosis.

Pero vayamos más despacio sobre las aventuras de este famoso delincuente que nos visitó, robo y se fugó en nuestra Comarca Lagunera....CONTINUARÁ.

 


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Hay 15 respuestas al foro

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autor apologeta el 1/ago, 2014 19:38 Gobernador

@apologeta: Continuamos con la historia del Capitán Fantasma:

La­drón irre­den­to y ase­si­no sin co­ra­zón, el “Ca­pi­tán Fan­tas­ma” se dis­tin­guió de otros de­lin­cuen­tes fa­mo­sos de su épo­ca por su au­da­cia y ha­bi­li­dad pa­ra fu­gar­se de to­das las pri­sio­nes a las que ca­yó a tra­vés de su lar­ga ca­rre­ra cri­mi­nal. Así se con­vir­tió en le­yen­da, y el apo­do hi­zo ol­vi­dar el ver­da­de­ro nom­bre: San­tia­go Re­yes Que­za­da. Tam­bién se ha­cía lla­mar San­tia­go Reyes Ro­drí­guez. Fue ca­li­fi­ca­do co­mo un de­lin­cuen­te fal­to de ima­gi­na­ción pa­ra co­me­ter sus fecho­rías y en cam­bio con gran ma­li­cia pa­ra apro­ve­char la de­bi­li­dad hu­ma­na a la ho­ra de planear sus es­pec­ta­cu­la­res fu­gas.

LA PREN­SA pu­bli­có la his­to­ria del que se de­cía ca­pi­tán del Ejér­ci­to, cu­yos ini­cios “nos lle­van al tiem­po en que aquel mu­cha­chi­llo es­mi­rria­do co­men­zó en Tam­pi­co a des­va­li­jar au­tos y sor­pren­di­do in fra­gan­ti fue lle­va­do por pri­me­ra vez a un es­ta­ble­ci­mien­to co­rrec­cio­nal, un tri­bu­nal pa­ra me­no­res, da­da su cor­ta edad”.

Con to­da cru­de­za, el “Ca­pi­tán Fan­tas­ma” fue pre­sen­ta­do co­mo un in­di­vi­duo tai­ma­do, in­ca­paz del me­nor ac­to ge­ne­ro­so, cu­yos ro­bos no te­nían el me­nor ac­to de va­lor; ase­si­no ale­vo­so y ven­ta­jis­ta. Nun­ca ex­pu­so la vi­da, ex­cep­to en las oca­sio­nes en que al tra­tar de es­ca­par de la per­se­cu­ción po­li­cia­ca, lo al­can­za­ron las ba­las de los agen­tes.

Pe­ro, ¿có­mo fue­ron los ini­cios de es­te sin­gu­lar per­so­na­je?

De ojo azul y ori­gi­na­rio de Los An­ge­les, Ca­li­for­nia, San­tia­go -hi­jo del car­pin­te­ro Luis Re­yes y la ama de ca­sa, Ma­ría Que­za­da- fue de­te­ni­do en Tam­pi­co, Ta­mau­li­pas, en 1938 a los 15 años de edad, por hur­tar ac­ce­so­rios de au­to­mó­vil. En­ton­ces se le co­no­cía por “El Jimmy” (El Jai­mi­to) y en los se­sen­ta días que per­ma­ne­ció cau­ti­vo apren­dió car­pin­te­ría y eba­nis­te­ría... Es­ca­pó.

Al aban­do­nar el Tri­bu­nal pa­ra Me­no­res ju­ró “no vol­ver a pi­sar el mal­di­to ca­la­bo­zo”... pe­ro po­cas se­ma­nas des­pués en com­pa­ñía de tres ami­gos asal­tó un pe­que­ño co­mer­cio; fue apre­hen­di­do y lle­va­do de re­gre­so al tri­bu­nal, pe­ro guar­da­do en una cel­da es­pe­cial pa­ra rein­ci­den­tes.

ESTA HISTORIA CONTINUARÁ....

Foto: En aquel entonces le apodaban "El Jimmy"

 

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autor apologeta el 1/ago, 2014 20:34 Gobernador

@apologeta: Continúa esta historia del Capitán Fantasma....

Una no­che de oc­tu­bre de ese año, “El Jimmy” y “El Ri­zos” se des­li­za­ron por an­gos­to pa­si­llo, lú­gu­bre y frío, rom­pie­ron al­gu­nos cris­ta­les del tri­bu­nal ta­mau­li­pe­co y sa­lie­ron a la ca­lle. San­tia­go se trasladó al Dis­tri­to Fe­de­ral. En la Co­lo­nia Mo­re­los tra­ba­jó co­mo mo­zo en el mer­ca­do, en­tre co­mer­cios que se ins­ta­la­ban en la vía pú­bli­ca; lue­go se ins­cri­bió en una es­cue­la pri­ma­ria. Cur­sa­ba el sex­to año, leía con re­gu­la­ri­dad pe­rió­di­cos y unos vie­jos li­bros de His­to­ria Uni­ver­sal, o se su­mer­gía en las ví­vi­das na­rra­cio­nes de Emi­lio Zo­lá, uno de los más im­por­tan­tes no­ve­lis­tas fran­ce­ses. Por pri­me­ra vez en su cor­ta exis­ten­cia “El Jimmy” tu­vo la sa­tis­fac­ción de ga­nar el di­ne­ro hon­ra­da­men­te. Y co­no­ció mun­dos apa­sio­nan­tes con só­lo abrir las in­mor­ta­les obras de la li­te­ra­tu­ra.

Pe­ro su vi­da es­ta­ba mar­ca­da. Su re­la­ción con co­mer­cian­tes, com­pra­do­res y gen­te de ba­ja es­to­fa lo afi­cio­nó al jue­go de la ba­ra­ja y del do­mi­nó, a fre­cuen­tar bi­lla­res en sus ra­tos li­bres y a to­mar co­pas en an­tros de vi­cio vi­si­ta­dos por su­je­tos in­de­sea­bles, an­ti­guos hués­pe­des del Tri­bu­nal pa­ra Me­no­res de Mé­xi­co y de la pe­ni­ten­cia­ría “El Pa­la­cio Ne­gro” de Le­cum­be­rri. Ahí en­ta­bló sus pri­me­ros con­tac­tos con pros­ti­tu­tas en la ca­lle de Or­ga­no, ba­rrio de Te­pi­to, don­de co­no­ció el te­rri­ble mun­do de las dro­gas, y un día se in­to­xi­có en tal for­ma que des­co­no­ció a sus ami­gos y se ale­jó de ellos tras in­sul­tar­los soez­men­te. En ese tiem­po ya usa­ba co­mo “he­rra­mien­tas de tra­ba­jo" un cu­chi­llo, una pe­que­ña pis­to­la y la trai­ción.

Pa­só de “cris­ta­le­ro” (rom­pía vi­drios pa­ra en­trar a ca­sas y co­mer­cios) a “chi­cha­rre­ro” -vio­la­dor de cha­pas y can­da­dos- y en mar­zo de 1939, cuan­do te­nía 16 años, fue de­te­ni­do y tras­la­da­do a la Je­fa­tu­ra de Po­li­cía, que es­ta­ba atrás del hoy vie­jo edi­fi­cio de la Lo­te­ría Na­cio­nal. El do­min­go 29 de mar­zo, San­tia­go lle­gó a Le­cum­be­rri, a dis­po­si­ción del juez cuar­to de la se­gun­da cor­te pe­nal, don­de de­cla­ró que “cul­ti­va­ba la car­pin­te­ría y ha­bla­ba el in­glés muy bien”. Se le tras­la­dó al Tri­bu­nal pa­ra Me­no­res, que por aquel en­ton­ces se ha­lla­ba en Se­ra­pio Ren­dón, Co­lo­nia San Ra­fael, de don­de se fu­gó un do­min­go con otro in­ter­no, mez­cla­dos en­tre los vi­si­tan­tes. Agen­tes del Ser­vi­cio Se­cre­to lo re­cap­tu­ra­ron en la ca­lle Pa­na­de­ros, Co­lo­nia Mo­re­los y re­tor­nó a Le­cum­be­rri don­de em­bau­có a un ce­la­dor ho­mo­se­xual con la pro­me­sa de sos­te­ner un ro­man­ce con él una vez que es­tu­vie­ra li­bre y lo­gró que una tran­qui­la ma­ña­na de ma­yo lo ayu­da­ra a es­ca­par es­con­di­do en mon­to­nes de ba­su­ra. Re­gre­só a Tam­pi­co, don­de alar­deó an­te sus ami­gos que “el di­ne­ro es la lla­ve maes­tra que abre to­das las cár­ce­les del mun­do”. Du­ran­te va­rios años, San­tia­go “tra­ba­jó” co­mo asal­tan­te en Ti­jua­na, Tam­pi­co, Mon­te­rrey, To­rreón, Za­ca­te­cas y San Luis Po­to­sí.

Esta historia continuará.....

Foto: Placas falsificadas por el Capitán Fantasma para intimidar a la ley.


 

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autor apologeta el 1/ago, 2014 20:51 Gobernador

@apologeta: Continuamos con....El Capitán Fantasma.

En 1945 fue de­te­ni­do en Ta­mau­li­pas, y con el pro­duc­to de sus ra­te­rías -co­lla­res, ani­llos, pul­se­ras y otras al­ha­jas- so­bor­nó a dos cus­to­dios, quie­nes lo de­ja­ron es­ca­par en Na­vi­dad, cuan­do to­dos los pre­sos ya se ha­bían ido a dor­mir a las ga­le­ras. Ese mis­mo año en Mo­re­lia, Mi­choa­cán, San­tia­go en­tró a ro­bar a un co­mer­cio y acri­bi­lló a ti­ros a la pro­pie­ta­ria. Es­ca­pó ha­cia Ja­lis­co, don­de el je­fe de la po­li­cía era Raúl Men­dio­lea Ze­re­ce­ro, quien años des­pués se­ría sub­je­fe de la po­li­cía ca­pi­ta­li­na y di­rec­tor de la Po­li­cía Ju­di­cial Federal. El la­drón fue iden­ti­fi­ca­do y en­car­ce­la­do en Obla­tos, don­de ofre­ció di­ne­ro a tres custodios y no só­lo lo de­ja­ron li­bre, si­no que se fue­ron con él. Los cóm­pli­ces se se­pa­ra­ron y San­tia­go vol­vió al Dis­tri­to Fe­de­ral, don­de com­pró tres uni­for­mes de ca­pi­tán del Ejér­ci­to, con sus ba­rras re­lu­cien­tes, así co­mo una cre­den­cial fal­sa “pa­ra las emer­gen­cias”. Su pis­to­la ca­li­bre .38, pa­vo­na­da, de ca­chas ne­gras y un cu­chi­llo, eran su úni­ca com­pa­ñía. El de­lin­cuen­te en­sa­yó el pa­so mar­cial de los mí­li­tes, la frial­dad en el ros­tro, du­re­za en la voz, dis­ci­pli­na, por­te dis­tin­gui­do y se lan­zó a la ca­lle pa­ra con­quis­tar mu­cha­chas y en­ga­ñar gen­dar­mes. La cre­den­cial es­ta­ba a nom­bre de “Ro­ber­to Ló­pez Her­nán­dez”. Man­dó a ha­cer unas pla­cas con el es­cu­do de la Se­cre­ta­ría de la De­fen­sa Na­cio­nal y se jun­tó con Jo­sé Inés Nie­to He­rre­jón, alias “El Ga­to”, de la Co­lo­nia Mo­re­los. Ro­ba­ron la jo­ye­ría Ma­ri­lux, de Ave­ni­da 16 de Sep­tiem­bre, en el cen­tro de la ciu­dad.

Por esa épo­ca, San­tia­go ya era co­no­ci­do co­mo “Ca­pi­tán”. Se apa­re­cía sor­pre­si­va­men­te a los gen­dar­mes que an­da­ban en pe­que­ños gru­pos y les da­ba ór­de­nes de ir a vi­gi­lar su­pues­tas ca­sas de fun­cio­na­rios. El uni­for­me y su por­te con­ven­cían. Se di­jo que por esas apa­ri­cio­nes fu­ga­ces fue que le agre­ga­ron a su mo­te lo de “Fan­tas­ma”. Pe­ro otra ver­sión se­ña­la que eso fue a raíz de sus fu­gas es­pec­ta­cu­la­res. En esos tiem­pos in­te­gró una ban­da que sem­bró el des­con­cier­to en­tre ci­vi­les y el eno­jo en­tre mi­li­ta­res por des­pres­ti­giar­los.

En 1948 fue atra­pa­do en una ce­la­da y al ser lle­va­do a los se­pa­ros de la sex­ta de­le­ga­ción, en Vic­to­ria y Re­vi­lla­gi­ge­do, se acla­ró que era ci­vil. Se di­jo que eso le sal­vó la vi­da por­que ha­bía órde­nes de ma­tar­lo si re­sul­ta­ba mi­li­tar. Fue tan­to el sus­to que se des­ma­yó. Pa­ra im­pre­sio­nar a los jue­ces se cor­tó su­per­fi­cial­men­te los bra­zos en un “in­ten­to de sui­ci­dio”, pe­ro el 11 de sep­tiem­bre lo man­da­ron a Le­cum­be­rri, don­de di­jo ser ca­tó­li­co, de 25 años, me­cá­ni­co, con ter­ce­ro de se­cun­da­ria y do­mi­ci­lio pro­vi­sio­nal en Re­gi­na 91, pri­mer cua­dro de la ciu­dad de Mé­xi­co. Aquí le ha­bían acu­mu­la­do tres pro­ce­sos pe­na­les, mien­tras lo re­cla­ma­ban en Ja­lis­co, Ta­mau­li­pas, Aguas­ca­lien­tes, Mi­choa­cán, Za­ca­te­cas, Nue­vo León, San Luis Po­to­sí, Gua­na­jua­to, Oa­xa­ca, Coahui­la, Es­ta­do de Mé­xi­co y la fron­te­ri­za Ti­jua­na.

Tres me­ses des­pués so­bor­nó a dos cus­to­dios, quie­nes le pres­ta­ron un ove­rol y se hi­zo pa­sar como “co­mi­sio­na­do en la Di­rec­ción” lo que le per­mi­tió me­ter­se en un ca­mión mue­ble­ro y abandonar la cár­cel. Se fue nue­va­men­te a Ta­mau­li­pas, don­de lo al­can­zó “El Ga­to”. Am­bos fueron deteni­dos pron­to y en­ce­rra­dos en la cár­cel de Ciu­dad Vic­to­ria. Pe­ro el “Ca­pi­tán Fantasma” cons­tru­yó un ca­rri­to de ma­de­ra pa­ra un ni­ño y los ce­la­do­res ni cuen­ta se die­ron cuan­do se me­tió en un com­par­ti­mien­to se­cre­to y así el me­nor sa­lió ja­lan­do el ju­gue­te y li­be­ró sin sa­ber­lo al tris­te­men­te cé­le­bre de­lin­cuen­te -versión difícil de creer-, en fe­bre­ro de 1950.

Otra vez al Dis­tri­to Fe­de­ral. Y co­mo siem­pre, a ocul­tar­se en la Co­lo­nia Mo­re­los. No tar­dó en ser de­la­ta­do y el Ser­vi­cio Se­cre­to lo con­sig­nó a la cár­cel, don­de el di­rec­tor ad­vir­tió que “si se es­ca­pa­ba de nue­vo Re­yes Que­za­da, los cus­to­dios se­rían arres­ta­dos y to­dos los je­fes de com­pa­ñía ce­sa­dos, con­sig­na­dos y en­ce­rra­dos aquí mis­mo, mez­cla­dos con los pre­sos co­mu­nes”. No cum­plió su ame­na­za. San­tia­go fin­gió es­tar en­fer­mo y lle­va­do al Hos­pi­tal Juá­rez, se fu­gó en un “des­cui­do” de sus vi­gi­lan­tes. Se es­con­dió en Mi­ne­ros 44, ca­si es­qui­na con Fe­rro­ca­rril de Cin­tu­ra, Co­lo­nia Mo­re­los.

Esta historia continúa.....

Foto: Así lucía el Capitán Fantasma.

Siguiente foto: Otra fuga más.

 

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autor apologeta el 1/ago, 2014 22:29 Gobernador

@apologeta: Continúa....El Capitán Fantasma

REINGRESO A LECUMBERRI

El do­min­go 21 de ene­ro de 1951 hu­bo un plei­to en­tre de­lin­cuen­tes y San­tia­go Re­yes Que­za­da  ba­la­ceó a “El Ga­to” sin he­rir­lo. Lle­gó la po­li­cía y hu­bo un en­fren­ta­mien­to a ti­ros, con sal­do de un po­li­cía muer­to -Es­pi­ri­dión Mú­ji­ca Pé­rez- y he­ri­do el “Ca­pi­tán Fan­tas­ma”, quien lo­gró escapar y ser aten­di­do ini­cial­men­te en la Cruz Ro­ja, lue­go en el Hos­pi­tal Juá­rez. Allí lo aga­rra­ron el ge­nial de­tec­ti­ve Sil­ves­tre Fer­nán­dez, el co­man­dan­te Na­za­rio Her­nán­dez, el te­nien­te En­ri­que Gó­mez Arro­yo y dos agen­tes.

“El Ca­pi­tán Fan­tas­ma” rein­gre­só a Le­cum­be­rri el 12 de fe­bre­ro de 1951, pe­ro a pe­sar de la vi­gi­lan­cia es­pe­cial que se le pu­so, el 21 de no­viem­bre de 1952 se fu­gó con “El Ga­to” al li­mar los ba­rro­tes del juz­ga­do ter­ce­ro pe­nal. Dos años des­pués mu­rió “El Ga­to” du­ran­te un ti­ro­teo con po­li­cías.Ya na­die du­da­ba que es­te “ca­pi­tán” era en rea­li­dad fan­tas­ma y su fa­ma cre­ció. Los pe­rió­di­cos pu­bli­ca­ban sus “ha­za­ñas” y los je­fes po­li­cia­cos se mo­rían del co­ra­je. El fal­so “ca­pi­tán” co­me­tió asal­tos me­no­res en To­rreón, Mon­te­rrey, San Luis Po­to­sí. Su ené­si­ma cap­tu­ra ocu­rrió en Ta­mau­li­pas, don­de por ins­truc­cio­nes del go­ber­na­dor Ho­ra­cio Te­rán fue en­ce­rra­do en la cár­cel de An­do­ne­gui con in­di­ca­cio­nes pre­ci­sas de “evi­tar otra nue­va y ver­go­no­zo­sa” fu­ga. Pa­ra en­ton­ces lo bus­ca­ban en ocho es­ta­dos y se ha­bía eva­di­do de cua­tro pri­sio­nes. Lo aga­rra­ban fá­cil­men­te pe­ro es­ca­pa­ba con ma­yor fa­ci­li­dad.

Buen eba­nis­ta, en sep­tiem­bre de 1956 “El Ca­pi­tán” se pu­so a tra­ba­jar en una can­ti­ni­ta en­co­men­da­da por el go­ber­na­dor Te­rán, quien la pi­dió de 1.40 me­tros de al­tu­ra por 1.50 me­tros de lar­go. Cuan­do la trans­por­ta­ban a la ca­sa de go­bier­no... sa­lió de un com­par­ti­mien­to “El Ca­pi­tán Fan­tas­ma”, quien hu­yó ha­cia Gua­na­jua­to.

Pa­ra evi­tar la bur­la al go­ber­na­dor, se di­jo ofi­cial­men­te que “es­ca­pó en un baúl de do­ble fon­do; su es­po­sa, Ma­ría Lui­sa Mon­roy lo ayu­dó a huir”. Era tan­ta la fa­ma del “Ca­pi­tán Fan­tas­ma” y las ga­nas que le traían los po­li­cías, que to­do cri­men feo y es­can­da­lo­so se lo atri­buían. Y más co­ra­je les dio a los agen­tes gua­na­jua­ten­ses cuan­do el mar­tes 27 de agos­to  de 1957 lo cap­tu­ra­ron mien­tras pa­sea­ba con dos her­mo­sas mu­je­res en un au­to­mó­vil lu­jo­so.

San­tia­go era ya un ti­po so­ber­bio y cí­ni­co: acep­tó ser “cul­pa­ble de 17 ase­si­na­tos”, di­jo que “lo úni­co que no re­cuer­do es cuán­do los ma­té y dón­de ven­dí los 17 au­to­mó­vi­les que les ro­bé”. Lue­go en­tre bro­mas y ver­da­des di­jo que los au­tos los ven­día a agen­tes del Ser­vi­cio Se­cre­to, quie­nes le pa­ga­ban 3,000 pe­sos por un úl­ti­mo mo­de­lo. El de­te­ni­do fue en­via­do a la pri­sión de Sal­ga­do, Gua­na­jua­to.

El 6 de sep­tiem­bre de 1957 otra vez se cor­tó su­per­fi­cial­men­te la piel de los an­te­bra­zos pa­ra si­mu­lar que “ha­bía que­ri­do sui­ci­dar­se”. Esa vez es­tu­vo pre­so ca­si un año. El 27 de agos­to de 1958 es­ca­pó de Sal­ga­do, cor­tan­do con se­gue­ta unos ba­rro­tes.

Los cri­mi­nó­lo­gos que es­tu­dia­ron la per­so­na­li­dad de Re­yes Que­za­da opi­na­ron que “El Ca­pi­tán Fan­tas­ma” pa­de­cía gra­ve de­li­rio de per­se­cu­ción y pen­só que uti­li­zan­do un uni­for­me mi­li­tar aca­ba­ría su pro­ble­ma, se­ría vis­to con res­pe­to y po­dría fra­guar y co­me­ter sus fe­cho­rías sin des­per­tar la me­nor som­bra de sos­pe­cha. Sa­bía que con el uni­for­me de ca­pi­tán se­ría fá­cil­men­te iden­ti­fi­ca­do y, sin em­bar­go, lo se­guía usan­do. A tal gra­do se ha­bía po­se­sio­na­do que es­ta­ba con­ven­ci­do de ser un au­tén­ti­co ofi­cial.

Se ace­le­ra­ba su ac­ti­vi­dad de­lic­ti­va. A los 15 días de la fu­ga de Sal­ga­do, Gua­na­jua­to, asal­tó un ca­mión de pa­sa­je­ros en Aguas­ca­lien­tes y se­ma­nas más tar­de pe­ne­tró a la fa­mo­sa Ca­sa de Vi­drio, don­de ro­bó en­ton­ces la fa­bu­lo­sa su­ma de 60,000 pe­sos. En To­rreón se lle­vó to­da la "pla­ta" de la far­ma­cia “Lui­sia­na”. Pe­ro el sá­ba­do 18 de ju­lio de 1959, vol­vió a ser he­ri­do en las pier­nas du­ran­te un ti­ro­teo y de­te­ni­do. Co­men­zó a ayu­nar en la pri­sión y adel­ga­zó has­ta en­fer­mar, por lo que fue en­via­do al Hos­pi­tal Ci­vil... de don­de se fu­gó el 23 de agos­to de ese año. Dos me­ses y días du­ró su li­ber­tad, pues fue trai­cio­na­do en Mon­te­rrey, por un ex agen­te po­li­cia­co, quien lo lle­vó de­te­ni­do pa­ra de­man­dar su reins­ta­la­ción co­mo re­com­pen­sa. Esta historia continuará......

Foto: Una fuga más.

Foto Siguiente: "Desplumó" la Farmacia Luisiana de Torreón.

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autor apologeta el 2/ago, 2014 10:13 Gobernador

@apologeta: Buenos días de Sabadito y continuamos con estas crónicas del Capitán Fantasma...

EL FINAL

    El 4 de no­viem­bre de 1959, ya de 34 años de edad, “El Ca­pi­tán Fan­tas­ma” lle­gó al pe­nal de Nue­vo León, que con­ta­ba con mo­der­no sis­te­ma de alar­ma y mor­tí­fe­ros ca­bles de al­ta ten­sión. En la to­rre prin­ci­pal y los ga­ri­to­nes los guar­dias te­nían ame­tra­lla­do­ras y bi­no­cu­la­res. Se apos­tó que esa vez San­tia­go no se fu­ga­ría de aque­lla pri­sión “de ver­dad”. Ca­si tres años de en­cie­rro hi­cie­ron su­po­ner que así se­ría. Pe­ro el 28 de agos­to de 1962 vol­vió a es­ca­par ocul­to en un mue­ble fa­bri­ca­do por él.

Uno de sus úl­ti­mos ro­bos lo co­me­tió en Ori­za­ba, Ve­ra­cruz; sa­queó una jo­ye­ría y se di­vir­tió en una zo­na de to­le­ran­cia co­no­ci­da co­mo “La 90”. Se hi­zo de ami­gos y és­tos le ad­ver­tían cuan­do se apro­xi­ma­ba la po­li­cía, usan­do co­mo cla­ve la can­ción de mo­da: “ti­bu­rón a la vis­ta, ba­ñis­tas”... Las pros­ti­tu­tas lo es­con­dían; él les re­ga­la­ba jo­yas ca­ras. Lo mis­mo hi­zo en Pue­bla, a don­de se fue al abu­rrir­se en Ve­ra­cruz. To­tal­men­te des­bo­ca­do, des­va­li­jó la re­si­den­cia del go­ber­na­dor Aa­rón Me­ri­no Fer­nán­dez, quien no le­van­tó ac­ta por te­mor a las crí­ti­cas por­que el bo­tín fue cal­cu­la­do en dos y me­dio mi­llo­nes de pe­sos en 1964.

En ma­yo de 1965 el FBI es­ta­dou­ni­den­se bo­le­ti­nó un in­for­me a las po­li­cías de Mé­xi­co y de Nue­vo La­re­do, Te­xas, so­li­ci­tan­do la de­ten­ción de San­tia­go Re­yes Que­za­da acu­sa­do de hur­to de ve­hí­cu­los y de ho­mi­ci­dio. Se pe­día asi­mis­mo la co­la­bo­ra­ción pa­ra atra­par al nar­co­tra­fi­can­te in­ter­na­cio­nal Raúl Mon­cha Ro­drí­guez. El bo­le­tín en in­glés, tra­du­ci­do al es­pa­ñol, de­cía: “se bus­ca a San­tia­go Re­yes Que­za­da, lle­gó de Mé­xi­co, 1.70 de es­ta­tu­ra, blan­co, bi­go­te bien cui­da­do, ha­bla in­glés per­fec­ta­men­te. Es per­se­gui­do por ase­si­na­to y ro­bo. Es­ca­pó de la cár­cel de Mon­te­rrey y es bus­ca­do en seis es­ta­dos de Mé­xi­co y por el go­bier­no fe­de­ral. Fue vis­to va­rias oca­sio­nes en es­ta ciu­dad, San An­to­nio, Te­xas, a pie, vis­tien­do un ove­rol de me­cá­ni­co con un em­ble­ma en el pe­cho. Por lo me­nos es­tá re­la­cio­na­do con seis ase­si­na­tos. Siem­pre an­da ar­ma­do y se le con­si­de­ra ex­tre­ma­da­men­te pe­li­gro­so. Si us­ted lo ha vis­to o es de­te­ni­do, no­ti­fí­que­lo a in­mi­gra­ción del FBI”.

CONTINUARÁ EL FINAL....

Foto: El Capitán Fantasma ante el Ministerio Público en una de tantas detenciones

Siguiente Foto: El Capitán Fantasma a los 45 años.


 

¡¡Deja que los perros ladren...es señal de que vamos avanzando!!



6
autor apologeta el 2/ago, 2014 10:38 Gobernador

@apologeta: Continuamos con el final de esta historia del Capitán Fantasma...

Pe­ro “El Ca­pi­tán” an­da­ba muy le­jos de San An­to­nio. El 22 de no­viem­bre de 1965, los de­tec­ti­ves po­bla­nos lo arres­ta­ron en la ca­lle 8 Po­nien­te, en­tre las ca­lles 7 y 9 Nor­te. Le qui­ta­ron su pis­to­la ca­li­bre .38 mi­lí­me­tros y cua­tro car­ga­do­res con 35 ba­las úti­les. En un au­to ro­ba­do, Re­yes Que­za­da lle­va­ba no me­nos de 300,000 pe­sos en jo­yas... pe­ro ni un cen­ta­vo en los bol­si­llos, al gra­do que di­jo que no ha­bía co­mi­do. Fue a la cen­te­na­ria cár­cel de San Juan de Dios. En el pa­tio am­plí­si­mo los in­ter­nos to­ma­ban el sol. Ha­bía una de­ce­na de cuar­tos enor­mes ha­bi­li­ta­dos co­mo pe­que­ños ta­lle­res o dor­mi­to­rios con in­có­mo­das li­te­ras, así co­mo pa­si­llos gé­li­dos con puer­tas he­rrum­bro­sas. El edi­fi­cio, cons­truc­ción de mon­jes his­pa­nos de­di­ca­dos a la aten­ción de los en­fer­mos, es­tá si­tua­do a unos 900 me­tros del Zó­ca­lo de la ciu­dad. An­tes olía a pu­re­za, re­zos, or­den y ca­ri­dad, “al trans­for­mar­se en cár­cel rei­na­ron el im­pro­pe­rio, la muer­te, el do­lor y la mal­dad”.

Ya de 45 años, “El Jimmy” o “El Ca­pi­tán Fan­tas­ma” con­ser­va­ba des­te­llos de ju­ven­tud. Co­men­za­ba a vi­vir del pa­sa­do. Mu­cha gen­te gri­tó: “¡dé­jen­lo li­bre!”... “¡De­jen li­bre al Ca­pi­tán Fan­tas­ma!”, du­ran­te una di­li­gen­cia a la que com­pa­re­ció an­te el juez Lu­cio Iba­rra Cár­de­nas.

En 1968 San­tia­go ma­tó al in­ter­no Evo­dio Cas­ti­llo a pu­ña­la­das y tra­tó de fu­gar­se me­dian­te una es­ca­le­ra, pe­ro esa vez no pu­do. El mon­to to­tal de sus con­de­nas arro­ja­ba 62 años de cár­cel y aún te­nía pen­dien­tes mu­chos pro­ce­sos; per­dió am­pa­ros in­ter­pues­tos en la Su­pre­ma Cor­te de Jus­ti­cia y la Di­rec­ción de Pre­ven­ción So­cial or­de­nó su tras­la­do a la Pe­ni­ten­cia­ría del Es­ta­do des­pués de cin­co años y seis me­ses en San Juan de Dios. En 1971 en­tró a la Pe­ni­ten­cia­ría de Pue­bla, pri­sión-cas­ti­llo cons­trui­da so­bre el mo­de­lo de la cár­cel de Cin­cin­na­ti en EU, en el si­glo XVIII. El edi­fi­cio car­ce­la­rio fue adap­ta­do so­bre las rui­nas que que­da­ran del Fuer­te de San Ja­vier, en la ac­tual Ave­ni­da Re­for­ma, en la que fue la pri­me­ra ca­lle de Pa­la­fox. Ahí es don­de más tiem­po pa­só pre­so “El Ca­pi­tán Fan­tas­ma”: 11 años, en una pri­me­ra eta­pa.

Sus com­pa­ñe­ros de pre­si­dio le de­cían que si hu­bie­se la­bo­ra­do co­mo eba­nis­ta a esas al­tu­ras es­ta­ría mi­llo­na­rio. Más de 40 años ha­bía des­per­di­cia­do mi­li­tan­do en las fi­las de la de­lin­cuen­cia. En­fer­mó de fal­ta de vi­sión, tu­ber­cu­lo­sis, úl­ce­ra, dia­be­tes, de la prós­ta­ta, de los pul­mo­nes y mu­cho más. Su es­ta­do em­peo­ró e in­gre­só al Hos­pi­tal Es­cue­la Uni­ver­si­ta­rio el 4 de no­viem­bre de 1981. De la ca­ma 45 hu­yó el 2 de ene­ro de 1982, cuan­do se des­col­gó por un mu­ro, con apo­yo de una cuer­da de 10 me­tros de lon­gi­tud, que no al­can­zó pa­ra lle­gar al sue­lo, dis­tan­te otros dos me­tros y me­dio. Se rom­pió las pier­nas y con sus ca­si se­sen­ta años a cues­tas, se arras­tró has­ta un ba­su­re­ro; se ocul­tó en­tre la in­mun­di­cia y per­dió el co­no­ci­mien­to. Unos es­tu­dian­tes lo en­con­tra­ron tres días des­pués y avi­sa­ron al po­li­cía Isaías Gue­rre­ro y “El Ca­pi­tán” re­gre­só al hos­pi­tal 80 ho­ras des­pués del es­ca­pe. Se ha­bía frac­tu­ra­do ti­bia y pe­ro­né. El des­leal po­li­cía pre­ven­ti­vo En­ri­que Ley­va Cas­tro fue quien le ven­dió la so­ga en 20,000 pe­sos. Lo pro­ce­sa­ron por ten­ta­ti­va de ho­mi­ci­dio, aban­do­no de per­so­na y eva­sión de pre­so, “ha­bía ti­ra­do al pró­fu­go cuan­do se ba­lan­cea­ba en la so­ga”.

Rein­gre­só a la pe­ni­ten­cia­ría po­bla­na el 4 de fe­bre­ro de 1982 y po­cos días des­pués volvió a enfermar... No pu­do es­ca­par­se ya de la muer­te el audaz y temerario “Ca­pi­tán Fan­tas­ma”.

Y ASI LLEGAMOS AL FINAL DE ESTA HISTORIA DE UN DELINCUENTE QUE MÁS QUE FANTASMA, ERA UN "HARRY HOUDINI", EL AMO DE LOS ESCAPES.

ESTOS ECHOS FUERON EXTRAIDOS DE LA HEMEROTECA DEL PERIÓDICO LA PRENSA (Perdonen señores de El Siglo de Torreón)

 Foto: El Capitán Fantasma preso en Puebla.

Siguiente foto: Su inseparable arma.

 

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????

7
autor robinson el 2/ago, 2014 11:26 Diputado plurinominal

@apologeta » Compañero de donde saco toda esta informaciòn porque la verdad es la primer vez que escucho este sobre nombre en mi vida. Es que yo soy de parchis y menudo para aca. jajaja  Habra pelicula al respecto, asi como la hay de alcatraz (muy buena). Digo comento lo de alcatraz por la foto que pones de un oyo en la pared. Me recordo.

Las sonrisas son gratis llevate una.



8
autor apologeta el 2/ago, 2014 11:56 Gobernador

@robinson »Compañero, tal vez no habias nacido, pero preguntale a tus padres o tíos que tengan más de 60 años y si, ya hay una película de este personaje, yo no la he visto y es Sergio Goyri el actor que personifica este Capitán Fantasma (no confundir con el Capitán América). Fué famoso por sus escapes en aquel entonces, el pueblo solo esperaba su siguiente fuga, la policía era el "hazme reir" de toda esa gente. En Torreón se escapó del Hospital Civil, que ahora es el Hospital Universitario. Es por eso que publico esta crónica, para los que no conocieron al CAPITÁN FANTASMA y sepan que por aquí anduvo y vivió una corta temporada por la Av. Matamoros entre las calles 21 y 22, vecino de mis padres. Saludos compañero.

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9
  autor santrig el 3/ago, 2014 11:20 Diputado plurinominal

@apologeta » Aquí..................http://cronicadetorreon.blogspot.com/2008/08/el-capitn-fantasma.html

Por los hijos de nuestros hijos, de nuestros hijos, de nuestros



10
autor yazminwse el 30/sep, 2014 15:16
Visitante distinguido

Hola me parece un excelente post, para tener en cuenta.

Saludos!!!




11
autor apologeta el 1/oct, 2014 17:00 Gobernador

@yazminwse »Hola Yaz, gracias por tus gentiles palabras y que bueno que te gustara el tema. Saludos 

¡¡Deja que los perros ladren...es señal de que vamos avanzando!!



12
autor heladita el 11/nov, 2014 22:54 PRESIDENTE

@apologeta » https://www.youtube.com/watch?v=Pdqw6fTCGX4

s



13
autor apologeta el 12/nov, 2014 10:29 Gobernador

@heladita »Compañera Hela, ese video que aportas está increible y más como un final de la historia, lástima que no menciona la fuga del Hospital Civil de Torreón. 

Gracias Hela por esa buena aportación. Saludos

¡¡Deja que los perros ladren...es señal de que vamos avanzando!!



14
autor heladita el 12/nov, 2014 12:46 PRESIDENTE

Laughing@apologeta » Me encantó tu tema, me lo ejecuté todito jejeje...Gracias por compartirSmile

s



15
autor apologeta el 12/nov, 2014 14:41 Gobernador

@heladita »Me da gusto Hela, y gracias por tus palabras. Te recomiendo que leas el "Asombroso Viaje de Shackleton", te gustará. Saludos amiga. 

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